Erinias


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Erinias (Erinýs)

 
mit. Diosas griegas de la venganza, anteriores, según se cree, a las divinidades del Olimpo. Los romanos les dieron el nombre de Furias.
Ejemplos ?
Pero cuando ya estaba a punto de dar a luz a Zeus, padre de dioses y hombres, entonces suplicó enseguida a sus padres, los de ella, Gea y el estrellado Urano, que le ayudaran a urdir un plan para tener ocultamente el parto de su hijo y vengar las Erinias de su padre y de los hijos que se tragó el poderoso Cronos de mente retorcida.
Antistrofa 5ª Y con horrendas voces Las vengadoras Furias invocaba, Porque sus hijos con armada mano Su herencia dividieran. Ora temo Que su delirio las Erinias cumplan.
¡Oh, morada de Ades y de Perséfona, Herme subterráneo y poderosa Imprecación, y vosotras, Erinias, hijas inexorables de los Dioses!, venid, socorredme, vengad la muerte de nuestro padre y enviadme a mi hermano; porque, sola, no tengo fuerza para soportar la carga de duelo que me oprime.
¿Cuando, finalmente, veo este supremo ultraje: el matador acostándose en el lecho de mi padre con mi miserable madre, si es lícito llamar madre a la que se acuesta con ese hombre? Es de tal modo insensata que habita con él sin temer a las Erinias.
Sola Electra, abandonada, gimiendo por sus males infinitos, combatida por un duelo sin fin, y, como el plañidero ruiseñor, sin tener ningún cuidado por su vida, está pronta a morir con tal que triunfe de esas dos Erinias.
Cuando las Erinias localizan a Orestes en Atenas, la escena es nuevamente inolvidable: Orestes se ha abrazado a una pequeña estatua de Atenea como suplicante.
Aparece el fantasma de Clitemnestra asesinada, que despierta a las durmientes Erinias, instándolas a que sigan persiguiendo a Orestes.
Para que Alfesibea se lo diera voluntariamente le dijo que sólo donándolo al oráculo de Delfos podría liberarse de las erinias que aún le perseguían, pero realmente lo quería porque su nueva mujer, Calírroe, se lo había pedido como condición para seguir con él.
(Sin embargo, en Ifigenia en Táuride, de Eurípides, las Erinias siguen acosando a Orestes incluso después del juicio). Atenea entonces les da otro nombre, Euménides ('benevolentes'), quienes se comprometen a mostrar su lado más benigno a Atenas.
Las Erinias serán entonces honradas por los ciudadanos de Atenas para asegurar su prosperidad. Atenea también declara que en adelante los empates entre los jurados deben resolverse en beneficio del acusado, siendo absuelto, puesto que la misericordia debe prevalecer siempre sobre la severidad.
Aporta ideas como el sueño de Clitemnestra, la nodriza de Orestes y su persecución por las Erinias, la persecución de los vencidos de Troya, la suerte de las prisioneras troyanas, el perdón de Menelao a Helena, el enfrentamiento entre Eteocles y Polinices, que trata de evitar su madre Yocasta, el tema de las fenicias de Eurípides, y la locura de Heracles que figura en su Cerbero.
Dormidas junto a él están las terribles e innombrables Erinias: las Euménides, deidades ctónicas que vengan el parricidio y el matricidio(también el filicidio y el fratricidio).