Enrique Gómez Carrillo


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Gómez Carrillo, Enrique

 
(1873-1927) Escritor guatemalteco. Fue corresponsal, en Madrid y París, de varios diarios españoles y americanos.
Ejemplos ?
Consuelo murió de un ataque de asma en Grasse, Francia el 28 de mayo de 1979 y fue enterrada en el cementerio de Père-Lachaise en París junto a los restos de su segundo marido Enrique Gómez Carrillo.
Durante la primera y segunda guerra mundial, el escritor colombiano Germán Arciniegas relató que cada uno habló sobre Consuelo como un volcán pequeño de El Salvador que vertió sus llamas en las azoteas de París y que «ella estaba siempre presente en cada una de las historias de su segundo marido Enrique Gómez Carrillo y su tercer marido, Antoine de Saint-Exupéry».
Publica en la capital francesa dos libros; el primero es La ventana abierta, con prólogo de Enrique Gómez Carrillo, y el segundo una Antología de jóvenes poetas mexicanos, con prólogo y selección a cargo de él y del también escritor mexicano José D.
Nadie que haya leído y estudiado las muchas obras, de diverso género, de José Milla, del escritor más fecundo de Guatemala, podrá negar que tan insigne hombre de letras es una honra, es una gloria nacional de Centro América.» Historia de América Central, desde su descubrimiento hasta su independencia El canasto del sastre Cuadros de costumbres (Entre 1861 y 1871) Memorias de un abogado La hija del Adelantado (1866) Los nazarenos (1867) El Visitador (1867) Un viaje al otro mundo pasando por otras partes, tomos I y II (1875) Historia de un Pepe (1887) Libro sin nombre Un presidente de a sombrero Fracasando en todo Los leones y las leonas Enrique Gómez Carrillo José Batres Montúfar Juan Chapín Pedro de Aycinena Rafael Carrera y Turcios
Este último era un periódico semioficial de los liberales —que habían estado en el poder en Guatemala desde 1871— y era dirigido por el poeta Joaquín Méndez; entre sus redactores estaban Enrique Gómez Carrillo —famoso escritor que acababa de regresar a Guatemala proveniente de París y quien tenía confianza de que Estrada Cabrera fuera el presidente que Guatemala necesitaba— Rafael Spínola (antiguo director de La Ilustración Guatemalteca), Máximo Soto Hall y Juan Manuel Mendoza entre otros.
Antes de llegar, pasó brevemente por Nueva York, ciudad en la que conoció al ilustre poeta cubano José Martí, con quien le unían no pocas afinidades; y realizó su sueño juvenil de viajar a París, donde fue introducido en los medios bohemios por el guatemalteco Enrique Gómez Carrillo y el español Alejandro Sawa.
El mismo Estrada Cabrera apoyó a los rebeldes nicaragüenses, quienes a su vez contaron con el apoyo del Gobierno de Washington. Cuando Zelaya llegó a París, empezó a ser atacado por Enrique Gómez Carrillo por instrucciones del presidente guatemalteco.
El carácter dictatorial del gobierno de Estrada Cabrera no impedía que, para las campañas de reelección, recibiera cartas de apoyo firmadas por personalidades del país como los escritores Enrique Gómez Carrillo, Flavio Herrera o Carlos Wyld Ospina, o que Rafael Arévalo Martínez —quien escribió la biografía de Estrada Cabrera en su libo ¡Ecce Pericles!
El famoso escritor guatemalteco Enrique Gómez Carrillo escribía frases como estas durante la campaña presidencial para la primera elección de Estrada Cabrera en 1898: «(Estrada Cabrera) es un hombres sincero.
El Teatro Colón fue dañado por los terremotos de 1917-18; al respecto el escritor Enrique Gómez Carrillo escribió: «Todo ha desaparecido.
En 1900, dos años después de haber tomado posesión como presidente, Estrada Cabrera compró al periódico Diario de Centro América y a la Tipografía La Unión —editorial del periódico— con lo que la publicación pasó a ser semioficial, junto al diario oficial existente, El Guatemalteco. En Europa, Enrique Gómez Carrillo Para entonces cónsul de Guatemala en París.
Se cuenta que en una oportunidad, cuando Santos Chocano fue a Madrid para editar su famoso libro de poemas Alma América en 1907, se produjo el siguiente intercambio entre él y Enrique Gómez Carrillo: - Gómez Carrillo: «¡Ah, el olímpico don Santos Chocano!