Endimión

Endimión (Endymíōn)

 
mit. Pastor griego de quien se enamoró Selene, diosa de la luna.
Ejemplos ?
A Endimión no dexes tú Diana, queda con él, no siga al amor mío, tu amor, Endimión esté contigo, en la callada noche, en la mañana, al Sol ardiente, al importuno frío mi dulce caçadora esté comigo.
' aljava y arco tú, Diana armada, que por el monte umbroso y estendido fatigas a las fieras presurosa, huye del alto Ladmo desdichada, donde tu caçador duerme ascondido; que ya otra caçadora más hermosa persigue impetuösa al javalí espumoso y enojado; que ya otra más hermosa caçadora al ciervo sigue aora. Si Endimión la viere, tu cuidado, venciendo de la fiera la braveza, te dexará por ella con tristeza.
Es un horno apagado el firmamento, es un carbón sin rastro de centellas; mas luego en paso tembloroso y lento asoman pudibundas las estrellas, que radiosas se agrupan ciento a ciento, cual procesión de tímidas doncellas, mientras levanta la abatida frente la amante de Endimión en el Oriente.
A Orestes habían seguido Antígona, Yocasta, Endimión, Proteo, Calipso y la más famosa de todas las óperas de Formi «Erato» obra maestra del poeta más bucólico del mundo.
quella que nos informa, que aunque tres formas vistió, no querrá un hombre, y que no será de ninguna forma; pues si bien Plutón de un cuerno la llevó por su querida, de estos casados la vida vino a ser luego un infierno; con quien de amoroso empeño no hay quien acordarse cuente, y aun Endimión solamente se acuerda como por sueño...
En buen hora vengas, amante Lucina, En pos de tu bello dormido Endimión, Celosa asomando la faz argentina Por ese estrellado y azul pabellón.
Su poesía está recogida fundamentalmente en dos publicaciones: Obras poéticas, en dos tomos (1778-1779) y Poesías (Segunda edición aumentada, 1786). Es autor, también, de varios poemas que se publicaron sueltos, como el Endimión (1755).
Acuérdate, desdeñosa, Si es que tienes corazón, De la gruta de Endimión Y del lecho en que reposa Y dejando el cielo a oscuras Bájate a mostrarle, ingrata, Tu seno de limpia plata Todo henchido de ternuras.
y pues con mi cristal no tienen precio los que redundan del egipcio Nilo, estima mi deidad, y esta grandeza halle cabida en tu mayor belleza 18 que bien Endimión pudo villano y entre las selvas rústico vaquero, merecer de su amor gozar temprano, como sus brazos al primer lucero; que la luna, al mirarle tan lozano, no se curó del hábito grosero, antes de Latmia en la brefiosa cumbre mezcló con su sayal su blanca lumbre.
En la luna Medoro clavó fijo con devoción el gesto, y así dijo: «Oh santa diosa, que en lo antiguo eras triforme con razón justa llamada pues era tu beldad de tres maneras en cielo, inferno y tierra bien mostrada, tú que das a los monstruos y a las fieras caza en la selva oscura e intrincada, dime dónde mi rey yace entre tantos, él, que en vida imitó tus usos santos.» Abrió ante la oración la luna el cielo (o fuera al caso o porque el ruego oyera) y bella se mostró como sin velo desnuda ante Endimión cuando a él se diera.
Si no hubiera más que el sueño y no hubiese un despertar después de él y producido él, verías que todas las cosas al fin nos representarían verdaderamente la fábula de Endimión y no se diferenciarían en nada, porque les sucedería, como a Endimión, que estarían sumergidas en profundo sueño.
La que traía el puñal dijo a la otra: -Hermana Panthia, éste es el gran enamorado Endimión; éste es mi Ganimedes, que días y noches burló de mi juventud.