Ejemplos ?
¡Quién te pudiera besar ::donde dices enemigos!». Pero es el caso que doña Elvira era mujer de mucho penacho y blasonaba de honrada.
La realidad surgía, apremiante: en la casa de comercio de Bilbao donde estaba colocado le asociarían, si se casaba con la hija del dueño; era todo su porvenir aquella boda, y tiraría por la ventana el porvenir si la rehusase. Que Elvira se hiciese cargo, y le perdonase, y creyese firmemente en el cariño que había de profesarle siempre.
Como para corroborar las palabras de aquella sibila, una hora después, pasando casualmente por delante de la casa de la cruel Elvira, he ahí que la veo aparecer, bella, alegre, elegante.
– Dales a todos ellos un cariñoso recuerdo como tambien a la abuelita mamá, Ildefonsa, Braulia, Elvira, niñas i niños Tu mi corazon recibe con un estrecho abrazo todo el cariño de tu esposo da mil besos a mi Blanca Estela A Josefa un recuerdo.
si el cajero fiscal oyera estos propósitos, había de tapiar la puerta de la Tesorería. -Elvira, mira a Zenen, que va a entrar donde Gavard.
Así nadie se maravilló de saber que andaba como goloso tras cierta doña Elvira, esposa de don Martín Figueras, acaudalado vizcaíno, caballero de Santiago y veinticuatro de la villa, hombre del cual decíase lo que cuentan de un don Lope, que no era miel ni hiel ni vinagre ni arrope.
Era el tono de la verdad, de la amarga verdad. No cabía duda. Elvira no era romántica. Nunca se había dicho a sí misma, pensado en Miguel: «O su amor o la muerte.» Se muere de las tifoideas, de la tuberculosis, de las pulmonías; de amor mal pagado, no se muere.
-Así suele suceder en los primeros tiempos -objetó Piñales-, pero a la vuelta de unos meses se recobra el juicio. -¡Nunca lo hubiese recobrado Elvira!
Tres bultos mira en la calle que a él dirigen su camino, a dos quedarse ve luego en no muy distante sitio, y al tercero aproximarse a paso largo y altivo, resplandeciendo la luna en su pomposo atavío. Al comendador conoce, que volvió de Italia rico, y que a su Elvira pretende con impertinente ahínco.
Y el Teniente de la Caballería Don Juan Pacheco, pidió solar para sí y para el Alférez Don Juan de Castro; y para Doña Ana de Vargas Machuca; para Don Fernando Pacheco de Carranza y para Doña Baltazara Vargas Machuca; y para Doña Jerónima de Solís; y para Doña Elvira de Solís; y para Antonio de Solís, para Doña Francisca de Solís, su hermana, y para Joseph de Alvarado.
sin que le siseara el público, se atreve a encargarse del papel de Hernani; otro partiquino de no menor talla canta el papel de Carlos V, y otro que tal representa a Silva. Elvira está a cargo de una corista muy guapa que sabe bracear un poco.
El Cid manda una nota al rey para informarle de la conquista de Valencia; los condes de Carrión conocen la noticia y piden la mano de las hijas del Cid (casamiento no por amor sino por ambición y codicia), doña Elvira y doña Sol.