Eloísa

Eloísa (Héloïse)

 
(1101-64) Religiosa francesa. Fulberto, su tío, le propuso por maestro de filosofía a Abelardo, quien se enamoró de ella. (V. Abelardo.)
Traducciones

Eloísa

Eloisa
Ejemplos ?
Tiene además otra particularidad y es que en el cuerpo de cada verso se incluye el nombre de otra dama, siendo los nombres nueve entre todos, á saber: Eloísa, Ana, Guiomar, Leonor, Blanca, Isabel, Elena, Maria y Francina.:: F eroz, sin consu elo y sa ñuda dama,:: R emedia el trabajo a na die creedero,:: A quien le si guió mar tirio tan fiero,:: N o seas leon ó r eina, pues t'ama.:: C ien males se do blan ca da hora en que pene,:: Y en tí de tal gu isa bel dad pues se asienta,:: N o seas cru el en a sí dar afrenta:: a l que por te a mar ya vida no tiene.
Al terminar los estudios oficiales, se casa con la uruguaya María Eloísa González Quiñones (1857), con quien tuvo cinco hijos: Agustina, considerada la principal poetisa entrerriana del siglo XIX, Eloísa, Mariano, Olegario y Lelia.
Wenceslao Ollague L. Dr. Italo Espinoza G. Prof. Eloísa Nieto de Calle, Prof. María Ramírez V. Tulio Vega O. Luis Campuzano C, Jorge Káiser N, Jacinto Granda, Alejandro Aguilar L.
- III - Vivía yo con Eloísa en el campo, en las cercanías de Bayona, en uno de aquellos chalets que tanto abundan allí y que se alquilan por la temporada de verano.
(Madrid 1845) Aforismos de toxicología (Madrid 1846, 1849, 1857) Sinopsis filosófica de la química (Madrid 1849) Gloria y martirio, poema en tres cantos (Madrid 1851) Examen crítico de la homeopatía, lecciones dadas en el Ateneo de Madrid (Madrid 1851-52) Las amazonas, novela (Madrid 1852) Eloísa y Abelardo ...
¡Ya lo creo! Todavía no contaba treinta años cuando me retiré del mundo y me casé con Eloísa... ¡No esperé, como Carlos V, a estar lleno de reumas para abandonar los campos de batalla!...
Por cansancio, Carlos dejó de volver a Les Bertaux. Eloísa le había hecho jurar con la mano sobre el libro de misa, después de muchos sollozos y besos, en una gran explosión de amor, que no volvería más.
¡vivan las cadenas!»), y el monarca con aire socarrón les contestaba: «¿queréis cadenas, hijitos?, pues tranquilizaos, que se os complacerá pedir de boca», el nombre de doña Rosa Campusano figuró en el registro secreto del Santo Oficio de Lima por lectora de Eloísa y Abelardo y de libritos pornográficos.
Es verdad que Eloísa poseía también, además de una parte de un barco valorada en seis mil francos, su casa de la calle Saint-François; y, sin embargo, de toda esta fortuna tan cacareada, no se había visto en casa más que algunos pocos muebles y cuatro trapos.
Aquí el historiador tendría el derecho de dibujar el retrato de esta dama; pero ha pensado que incluso los que desconocen el sistema de cognomología de Sterne no podrían pronunciar estas tres palabras SEÑORA DE LISTOMÈRE sin pintarla noble, digna y sabiendo, a fuerza de finas maneras, templar los rigores de la piedad con la vieja elegancia de las costumbres monárquicas y clásicas; buena, pero un poco estirada, ligeramente gangosa, permitiéndose la lectura de la Nueva Eloísa, la comedia, y peinándose todavía al antiguo uso.
Bailan Nemrod y Sansón, Anteo, Quirón y Eurito; Bailan Julieta, Eloísa, Santa Teresa y Eulalia, Y los centauros: Caumantes, Grineo, Medón y Clito; (Hércules no; le ha prohibido bailar la celosa Onfalia).
-Le buscaremos algún pálido fantasma de ojos azules que le haga olvidar la pena que le abruma; evocaremos la sombra de Eloísa o iremos a Teruel a buscar los huesos de Isabel de Segura; solo así estará contento este nuevo Marsilla.