Electra

Electra (Eléktra)

 
mit. Hija de Agamenón y Clitemnestra, hermana de Orestes e Ifigenia. Para vengar a su padre, incitó a su hermano a matar a Egisto y Clitemnestra.
Traducciones

Electra

Elettra
Ejemplos ?
¡Oh, morada de Ades y de Perséfona, Herme subterráneo y poderosa Imprecación, y vosotras, Erinias, hijas inexorables de los Dioses!, venid, socorredme, vengad la muerte de nuestro padre y enviadme a mi hermano; porque, sola, no tengo fuerza para soportar la carga de duelo que me oprime. Estrofa I CORO: ¡Oh, hija, hija de una madre indignísima, Electra!
Y tú, que eres feliz, y tu feliz marido, venís á nosotros, que somos unos míseros. HELENA ¿Desde cuándo está acostado en ese lecho? ELECTRA Desde que derramó la sangre materna.
¿Por qué estás siempre profiriendo los lamentos del pesar insaciable por Agamenón, por aquel que, envuelto en otro tiempo por los lazos de tu madre llena de insidias, fue herido por una mano impía? ¡Que perezca el que hizo eso, si es lícito desearlo! ELECTRA: Hijas de buena raza, vosotras venís a consolar mis penas.
Me explico los arrebatos entusiastas del éxito. Don Benito Pérez Galdós tuvo el talento y la fortuna de acertar con el momento sociológico para el estreno de Electra.
Yo creía, antes de leer Electra ser, en literatura, como un co- ronel de mi tierra á quien le preguntó una buena moza, dis- cípula de piano de mi contemporáneo y camarada el maestro Cadenas, si le gustaba la música, y él la contestó:— 'Señorita, toque usted sin recelo, que un veterano como yo no se asusta de nada.— Pues, amigo Altamira, la última escena del drama me hizo dar diente con diente de puro susto.
El ánima de la madre de Electra (la cual madre fué so- bre la tierra una madamita gran devota de Venus, y hembra de mucho cascabel y mucho escándalo) para sacar á su hija de atrenzos (y al autor también) emprende viaje desde el otro ba- iTío, no en tortuga-coche, sino en tren rápido, se le aparece á la jovenzuela y la dice:— Déjate de pensar en monjío, y no seas Cándida, niflita.
Estas cincuenta hijas nacieron del intachable Nereo, expertas en obras intachables. Taumante se llevó a Electra, hija del Océano de profundas corrientes.
Para no pocos, la Electra de los dos primeros actos es una muchacha más ó menos extravagante, con vistas al his- terismo, pues ya en el tercer acto, es decir, en horas, cambia por completo la niña traviesa y, en el laboratorio de Máximo, exhala multo adore di femúia que dicen los italianos.
en verdad no me inspiraste temor, aunque caudillo de los Dánaos, y Árcade, aunque unido por tu linaje a los dos Atridas; antes la rectitud de mis intenciones, los santos oráculos de los dioses, nuestro origen común y tu fama, esparcida, por toda la haz de la tierra, me han unido a ti, impulsándome de consuno mi voluntad y los hados, Dárdano, primer padre y fundador de la ciudad de Troya, nacido de Electra, hija de Atlante, al decir de los Griegos, pasó al país de los Teucros; el poderoso Atlante, que sostiene las etéreas bóvedas en sus hombros, fue el padre de Electra.
La ocasión apremia, en efecto, y ella es la que preside a todas las empresas de los hombres. ELECTRA (Dentro del palacio.): ¡Ay de mí!
Mas no hay que vacilar, ve hacia la puerta Electra, y manda buscar a todos mis escudados, a los jinetes de caballos rápidos, a los infantes ligeros y a los que con su mano del arco pulsan los nervios: vayamos contra las bacantes, porque ya es excesivo que de mujeres aguantemos lo que nos sucede.
Recrudecida con el secuestro de una joven, en un monasterio de Madrid, la lucha contra la reacción ultramontana y contra los jesuí- tas, el drama tenía que producir el efecto de una granada de lydita que hace explosión. Juicios diversos sobre el merecimiento literario de Electra habían llegado hasta mí antes de la lectura.