el cine

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el cine

the movies
El cine   
Ejemplos ?
El sentido se desplazó, como se ha sugerido, desde el de la lógica hasta el de la hermenéutica; desde la sociología hasta la lingüística; desde la antropología hasta el arte, y así, en donde menos se pensaba, la Semiótica principiaba sus “imperialismos”, pues en todas partes se cuecen signos y más signos: desde la moda hasta los mitos; desde los cómics hasta el cine; desde la filosofía hasta, por consecuencia, la educación.
El arte, sea el baile, la música, las canciones, el cine, la pintura de graffitis o las teatralerías entre otras manifestaciones, ofrece un medio de educación espontáneo, sin didactismos ni preceptos y permite al adolescente descubrir la realidad del ser humano, de la sociedad, de las ideologías, de la historia y de la cultura.
Fue un Presidente que la gente recuerda con mucho cariño, y que yo recuerdo con mucho cariño, porque cuando el licenciado López Mateos era Presidente yo era un niño, verdad, y lo veía en el periódico o lo veía en los noticieros que veía uno en el cine ¿cómo se llamaban?
Dentro del sistema pedagógico que pondrá en práctica el Comunismo Libertario quedará definitivamente excluido todo el sistema de sanciones y recompensas, ya que en estos dos principios radica el fermento de todas las desigualdades. El cine, la radio, las misiones pedagógicas -libros, dibujos, proyecciones- serán excelentes y eficaces auxiliares para una rápida transformación intelectual y moral de las generaciones presentes y para desarrollar la personalidad de los niños y adolescentes que nazcan y se desarrollen en régimen comunista libertario.
En el cine, cuando podía asistir a él, también veía cosas que confirmaban su recelo creciente, la aprensión, que le provocaba un estremecimiento imperceptible, al comenzar la cotidiana tarea.
Impedirle la visualización de escenas de agresividad. Debemos "censurar" la TV, el cine, etc. La visualización de escenas de agresividad aumenta, al menos temporalmente, la agresividad de quienes las contemplan.
Mientras la inteligencia mexicana de principio del siglo XX aún moría de romanticismo o se atrevía tímida a hacerse modernista o de plano desbarajustaba su vida con el inicio de la revolución, algunos jóvenes hartos de estereotipos lánguidos, de añoranzas provincianas, de huidas cosmopolitas o de rebatingas políticas, apenas entrados los años veinte, ellos también andaban por los veinte, botaron las rémoras de vivir en lo pasado o en las ilusiones posibles de un futuro hecho discursos, y enarbolaron las banderas del momento: disfrutar la grandeza objetiva y observable del instante clamoroso de la nueva humanidad vertida en sus inventos de asombro: el automóvil, los puentes, las carreteras, las urbes, los edificios, el teléfono, el avión, el cine...
Lo mismo para la elección de profesorado de primera que de segunda enseñanza, se atendrá únicamente a la capacidad demostrada en ejercicios prácticos. El cine, la radio, las misiones pedagógicas, serán excelentes y eficaces auxiliares para una rápida transformación intelectual y moral de las generaciones presentes y para desarrollar la personalidad de los niños y adolescentes que nazcan y se desarrollen ya en un ambiente comunista libertario.
A cada momento necesita Beleño lidiar con pasajeros y viandantes británicos, que desembarcan infaliblemente, aunque sólo dispongan de dos horas para hacerlo. -¿Y creerá usted -añade Beleño- que esos malditos saltan a tierra para refrescar en los cafés o distraerse en el cine?
Pero quiero decirles que en infraestructura en cultura, me siento muy orgullosa de haber inaugurado el Museo del Bicentenario y de haber recuperado para la cultura argentina esa obra maravillosa que era el Siqueiros, como me comprometí con el pueblo mexicano cuando fui; el Museo del Libro y de la Lengua; la Casa Nacional del Bicentenario; el Centro Cultural Julio Le Parc ?que tengo que ir a conocer?, en Mendoza ?divino?; el Museo de Bellas Artes, en San Juan; Centro Cultural del Bicentenario y sus tres museos, en Santiago del Estero ?espectacular?; el Centro de Convenciones en la vieja estación de trenes en Santiago del Estero, que inauguré también ?maravilloso?; el Cine Teatro Renzi...
Simultáneamente con ello alardeaban tal afán de encumbramiento fácil, que a instantes el observador sentía tentaciones de colocar los orígenes de semejante delirio en la estructura de la industria cinematográfica norteamericana, confeccionada especialmente para satisfacer las exigencias primitivas de estos países rurales. El cine, deliberadamente ñoño con los argumentos de sus películas, y depravado hasta fomentar la masturbación de ambos sexos, dos contradicciones hábilmente dosificadas, planteaba como única finalidad de la existencia y cúspide de suma felicidad, el automóvil americano, la cancha de tennis americana, una radio con mueble americano, y un chalet standard americano, con heladera eléctrica también americana.
Los sábados, dichos matrimonios descoloridos (desteñidos hasta en los trajes que compraban por cuotas mensuales) se enquistaban en el cine y el domingo paseaban en alguna granja de suburbio verde.