El Rubio

Rubio, El

 
Mun. de la prov. española de Sevilla; 3 702 h.
Ejemplos ?
Sin embargo, el rubio embajador que despreciaba maquinalmente a nuestro planetoide y nos consideraba unos imbéciles, se quedó chato en sus propósitos.
Y nadie, al entrar en la morada de los Montieles, donde la calma del anochecer de la existencia tiende un crespón de apagados tonos sobre el mobiliario fastuoso y los densos cortinajes, creería que allí vibraron los violines y rieron las flautas de la orquesta del baile, ni que en el solemne comedor, ante las imponentes tapicerías flamencas, corrió el rubio champaña y susurró el amoroso deseo...
Ya no existían los hijos del magnánimo Eneo, ni éste; y muerto también el rubio Meleagro, diéronse a Toante todos los poderes para que reinara sobre los etolos.
Pero no: te aconsejo que desistas, y no quieras pelear ni contender temerariamente con el rubio Menelao; no sea que en seguida sucumbas, herido por su lanza.
De la suerte que la vaca primeriza da vueltas alrededor de su becerrillo, mugiendo tiernamente, como no acostumbrada a parir; de la misma manera bullía el rubio Menelao cerca de Patroclo.
Y deteniéndose a su lado, hablóle así el rubio Menelao: —¡Ea, ven aquí, Antíloco, alumno de Zeus, y sabrás una infausta nueva que ojalá no debiera darte!
"Deja las ondas, deja el rubio coro De las hijas de Tetis, y el mar vea, Cuando niega la luz un carro de oro, Que en dos la restituye Galatea.
PLASENCIA: Aceituna, Aldehuela de Jerte, Arroyomolinos de la Vera, Barrado, Cabezabellosa, Cabezuela del Valle, Cabrero, Carcaboso, Casas del Castañar, Galisteo, Garguera, Jerte, Malpartida de Plasencia, Mirabel, Montehermoso, Navaconcejo, Oliva de Plasencia, Pasarón de la Vera, Piornal, Plasencia, Rebollar, Santa Cruz de Paniagua, Santibáñez el Bajo, Serradilla, Tejeda de Tiétar, Tornavacas, Torno (El), Torrejón el Rubio, Torremenga, Valdastillas, Valdeobispo, Villar de Plasencia, Alagón del Río.
¡Sed todos testigos y guardar los fieles juramentos: Si Alejandro mata a Menelao, sea suya Helena con todas las riquezas y nosotros volvámonos en las naves, que atraviesan el ponto; mas si el rubio Menelao mata a Alejandro devuélvannos los troyanos a Helena y las riquezas todas, y paguen la indemnización que sea justa para que llegue a conocimiento de los hombres venideros.
No sea que, hiriéndote, te quite la dulce vida. Respondióle muy indignado el rubio Menelao: — ¡Padre Zeus! No es bueno que nadie se vanaglorie con tanta soberbia.
Como el melenudo león a quien alejan del establo los canes y los hombres con gritos y venablos, siente que el corazón audaz se le encoge y abandona de mala gana al redil; de la misma suerte apartábase de Patroclo el rubio Menelao; quien, al juntarse con sus amigos, se detuvo, volvió la cara a los teucros y buscó con los ojos al gran Ayante, hijo de Telamón.
Alzóse luego el rubio Menelao, noble hijo de Atreo, y unció al carro la corredora yegua Eta, propia de Agamemnón, y su veloz caballo Podargo.