Edipo

Edipo (Oidípus)

 
mit. Hijo de los reyes de Tebas, Layo y Yocasta.
psicol. complejo de Edipo Expresión consagrada por S. Freud para designar que, en el niño existe un deseo de posesión de la madre y paralelamente un odio hacia el padre que queda compensado con la tendencia opuesta de identificación con él. En la niña se denomina complejo de Electra.
Traducciones

Edipo

Œdipe

Edipo

Эдип

Edipo

Oedipus

Edipo

Édipo

Edipo

Οιδίπους

Edipo

Едип

Edipo

俄狄浦斯

Edipo

俄狄浦斯

Edipo

Oidipus

Edipo

Ødipus

Edipo

אדיפוס

Edipo

オイディプス

Edipo

오이디푸스

Edipo

Oidipus

Edipo

SMOedipus
Ejemplos ?
Entre esa gran tragedia y la de Sófocles, a vuelta de algunas diferencias, hay tan maravillosas semejanzas, que me atrevería a intitularla Edipo pueblo.
Yo, con semejantes leyes, haré prosperar esta ciudad y ahora he proclamado cosas hermanas a éstas a los ciudadanos acerca de los hijos de Edipo.
Sus tipos Aquiles o Ulises son arrogantes y egocéntricos. Tanto Zeus y Prometeo luchan por el triunfo de su individualidad como Electra o Edipo por su pérdida.
Cuando en mi niñez tempestuosa, vagaba por el mundo sin consuelo, ¡cuántas veces mi llanto regó el suelo, y anunció mi pesar y mi quebranto! Y al escuchar de Edipo los quejidos, y su canto divino de dulzura, me olvidé de mis penas...
Cuál fue del vate el ministerio, dilo dilo tú, culta y elegante Atenas, que temblabas de Sófocles y Esquilo en las terribles trágicas escenas: aún hoy las almas, do durmió tranquilo el crimen, de terror despiertan llenas, la pena al ver con que la suma diestra hiere a Edipo, y nefanda Clitemnestra.
el mundo natural sin la belleza de sus formas aparentes todavía puede mostrarse grande, poético, pero triste, a veces horroroso, en su destino, como un Edipo; la naturaleza llegó a figurársela como una infinita orfandad; el universo sin padre, daba espanto por lo azaroso de su suerte.
Sócrates Te decía, que Edipo era de este número, pero aún hoy día encontrarás muchos, que sin verse arrastrados como él por la cólera, pedirán a los dioses males, creyendo pedirles bienes.
Porque, con respecto a Edipo, si no pedía bienes, tampoco creía pedirlos, mientras que otros hacen todos los días lo contrario; y sin ir más lejos, Alcibíades, si el dios a quien vas a orar se apareciese de repente, y antes que expresases tus deseos te preguntase, si estarías contento con ser rey de Atenas, y si esto te parecía demasiado poco, rey de toda la Grecia, y si aún no estabas contento, te prometiese la Europa entera, y añadiese, para satisfacer tu ambición, que en aquel mismo día el universo entero sabría que Alcibíades, hijo de Clinias, era rey; estoy persuadido de que saldrías del templo trasportado de alegría, como quien acaba de recibir el mayor de los bienes.
SEMICORO 1º Mirad, amigas, ya del campo viene El fiel explorador; nos traerá nuevas; Presuroso hacia aquí sus pasos guía. SEMICORO 2º Pues también nuestro rey, hijo de Edipo, Se dirige hacia acá por escucharle, Y no es menos veloz el paso suyo.
Voltaire a los doce escribía sátiras contra los padres jesuitas del colegio en que se estaba educando: su padre quería que estudiase leyes, y se desesperó cuando supo que el hijo andaba recitando versos entre la gente alegre de París: a los veinte años estaba Voltaire preso en la Bastilla por sus versos burlescos contra el rey vicioso que gobernaba en Francia: en la prisión corrigió su tragedia de Edipo, y comenzó su poema la Henriada.
Y tan sólo se levantó para luchar con él Euríalo, varón igual a un dios, hijo del rey Mecisteo Talayónida; el cual fue a Tebas cuando murió Edipo y en los juegos fúnebres venció a todos los cadmeos.
y sucumbiste, víctima del miedo a tanta llama —tu propio infierno— que pregonaba ya el secreto de tu leonina garra SIETE Cuando tus labios me lanzaron al vacío, Edipo, por no hallarse conversos en los míos, :Esfinge, sentí el disfraz de tu secreto a gritos, ::Yocasta, tras el odio doliente de la espada, :::Layo Y en la queja coral de mi silencio, ::::Antígona, te arranqué de mi luz anochecida, :::::Polinice, para quedarme con mi imperio en sombras, ::Eteocles, y cumplir la profecía del siete...