Eclesiastés


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Eclesiastés

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¿Y por qué no asimismo de un hombre criado en el mundo para que, procediendo con la doctrina sana por una senda recta; excusemos aquellos falsos circuitos y retornos inventados por engañosos sabios? Porque las palabras del Eclesiastés sobre Salomón: «¿Qué fue?
22 Así que he visto que no hay cosa mejor que alegrarse el hombre con lo que hiciere; porque esta es su parte: porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de él? Eclesiastés 4 1 Y TORNÉME yo, y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol: y he aquí las lágrimas de los oprimidos, y sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no había consolador.
Porque ¿quién enseñará al hombre qué será después de él debajo del sol? Eclesiastés 7 1 MEJOR es la buena fama que el buen ungüento; y el día de la muerte que el día del nacimiento.
Y esto es también vanidad y aflicción de espíritu. Eclesiastés 5 1 CUANDO fueres á la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oir que para dar el sacrificio de los necios: porque no saben que hacen mal.
16 Yo pues dí mi corazón á conocer sabiduría, y á ver la faena que se hace sobre la tierra; (porque hay quien ni de noche ni de día ve sueño en su ojos;) 17 Y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará: aunque diga el sabio que la sabe, no por eso podrá alcanzarla. Eclesiastés 9 1 CIERTAMENTE dado he mi corazón á todas estas cosas, para declarar todo esto: que los justos y los sabios, y sus obras, están en la mano de Dios; y que no sabe el hombre ni el amor ni el odio por todo lo que pasa delante de él.
18 Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor. Eclesiastés 2 1 DIJE yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes.
20 Porque no se acordará mucho de los días de su vida; pues Dios le responderá con alegría de su corazón. Eclesiastés 6 1 HAY un mal que he visto debajo del cielo, y muy común entre los hombres: 2 Hombre á quien Dios dió riquezas, y hacienda, y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; mas Dios no le dió facultad de comer de ello, sino que los extraños se lo comen.
18 Mejor es la sabiduría que las armas de guerra; mas un pecador destruye mucho bien. Eclesiastés 10 1 LAS moscas muertas hacen heder y dar mal olor el perfume del perfumista: así una pequeña locura, al estimado por sabiduría y honra.
20 Ni aun en tu pensamiento digas mal del rey, ni en los secretos de tu cámara digas mal del rico; porque las aves del cielo llevarán la voz, y las que tienen alas harán saber la palabra. Eclesiastés 11 1 ECHA tu pan sobre las aguas; que después de muchos días lo hallarás.
10 Quita pues el enojo de tu corazón, y aparta el mal de tu carne: porque la mocedad y la juventud son vainidad. Eclesiastés 12 1 Y ACUÉRDATE de tu Criador en los días de tu juventud...
Eclesiastés (Intr.)Este pequeño libro se titula «Palabras de Cohélet, hijo de David, rey en Jerusalén». La palabra «Cohélet» (o «Qohélet»), ver 1 2 y 12; 7 27; 12 8- 10, no es nombre propio, sino un nombre común empleado a veces con artículo, y aunque su forma es femenina, se construye como masculino.