Dos Hermanas

Dos Hermanas

 
Mun. de la prov. española de Sevilla, cab. de p. j.; 94 591 h. Hortalizas, naranjas, olivos, cereales. Ganadería y avicultura. Ind. textil (yute), alimentaria y maderera.
Ejemplos ?
Yo no hallé qué decir. Las dos hermanas se miraban pálidas, pálidas y movían la cabeza desoladamente... Mascullando una despedida y haciendo una zurda genuflexión, salí a la calle, como perseguido por algún soplo extraño.
El resto de la semana, mientras las dos doncellas, por modo automático, ayudaban a su padre a despachar tres adarmes de torzal o un papel de alfileres con cabeza de vidrio, su mente, y casi pudiera decir que toda su alma, la tenían, vaya usted a saber si en algún lago de Escocia, debajo de un platanero en la isla de Francia o colgada del manto del duque de Buckingham. Y era lo peor de esta guilladura que las dos hermanas ni aun entre sí hablaban de ella.
La desaparición de Bujía satisfizo a las dos hermanas, que sentían por él aversión y el miedo indefinible que causan a las doncellas absolutamente castas los hombres disolutos, por más grotescos e inofensivos que sean.
Las dos hermanas iban vestidas igual; pero la más joven llevaba algo que le daba un aire más coquetón; no sé si alguna puntilla más en el cuello, o un broche, o un brazalete, pero algo así, que le daba un aspecto más juvenil.
Observé que el nombre de mi amigo aparecía colocado en las puertas de tres camarotes, y luego de recorrer otra vez la lista de pasajeros, vi que había sacado pasaje para sus dos hermanas, su esposa y él mismo.
Por eso es que ha andado tratando con Nicolino, el judío italiano.» La suposición me satisfizo y por el momento dejé de lado mi curiosidad. Conocía muy bien a las dos hermanas de Wyatt, jóvenes tan amables como inteligentes.
El grupo de Wyatt llegó unos diez minutos después que yo. Estaban allí las dos hermanas, la esposa y el artista -este último en uno de sus habituales accesos de melancólica misantropía-.
Además yo ya estaba bastante confundido con mis dos señoras Margarita y vacilaba entre ellas como si no supiera a cuál, de dos hermanas, debía preferir o traicionar; ni tampoco las podía fundir, para amarlas al mismo tiempo.
La Cenicienta contaba con esta negativa, que no le pesó, pues no hubiera sabido qué hacerse si su hermana hubiese accedido a su demanda. Al día siguiente las dos hermanas fueron al baile y también la Cenicienta, pero más adornada que la vez primera.
Se comenzó por probarla a las princesas, luego a las duquesas y después a todas las señoritas de la corte. Lleváronla a casa de las dos hermanas, que hicieron grandes esfuerzos para que su pie entrase en la chinela, pero sin lograrlo.
Entonces las dos hermanas reconocieron en ella a aquella joven que habían visto en el baile y se arrojaron a sus pies para pedirle perdón por los malos tratos que la habían hecho sufrir.
Supo, pues, que a las dos hermanas, las estaban aconsejando mal, insinuándolas que los hermanos las iba a embromar, a quitarlas de su parte todo lo que podrían, y que debían nombrar algún apoderado.