Ejemplos ?
Si no miente el obispo Villarroel, en sus Dos cuchillos hubo,allá por los años de 1630, un don Juan, Oidor de la Real Audiencia de Lima, que en lo mujeriego, fué otro don Juan Tenorio.
Y no se arguya que el recurso empleado por Galdós 'que debe de tener aficiones espiritistas) lo ha usado, entre otras eminencias de las letras, el gran Shakes¡ eare; y que el inol- vidable Zorrilla llevó también á la escena la sombra de doña Inés, en su Don Juan Tenorio; mas tuvo el buen sentido de bautizar su drama con el calificativo de drama fantástico, y bien se sabe que en el terreno de la fantasía y dfc la leyenda rancia, caben los milagros y todas las ánimas benditas del Pur- gatorio, y hasta las del Limbo.
No hay, pues, estudiante suspenso que no se crea este mes un Don Juan Tenorio, ni modistilla que no se considere una heroína de novela.
Un mozalbete, especie de don Juan Tenorio en agraz, principió a dirigir palabras subversivas a la novia; y una jamona, jubilada en el servicio, lanzó al novio miradas de codicia.
¿Qué es don Juan Tenorio sino un disipado, seductor de mujeres, como mil se han presentado en el teatro antes y después de El convidado de piedra?
«A mala cama, colchón de vino», era su frase favorita. Pedro Izquieta, en punto a libertinaje podía dar tres tantos y la salida al mismo don Juan Tenorio.
De su moral… mas no hablemos; yo opino con mi Don Juan Tenorio, que en un inédito libro, canta este cantar: «Luchó la Naturaleza un día con la Moral; la Moral cayó debajo… no se ha vuelto a levantar.»
Mauricio se quedó un breve rato como suspenso; mas pronto se repuso, encendió un cigarrillo, salió a la calle y le echó un piropo a la primera moza de garbo que pasó a su lado. Y aquella noche hablaba, con un amigo, de don Juan Tenorio.
Lord Byron no es ya el vampiro que se harta de carne humana en el cementerio a media noche, y entra en su palacio a beber vino en un cráneo de gente convertido en copa: no es ya el don Juan Tenorio que engaña y seduce, fuerza y viola, se come a bocados honestidad y pudor, sin respeto humano ni divino, esclavo de la concupiscencia: no es ya el homicida secreto que ha derramado sangre inocente, por averiguar misterios perdidos en la vana ciencia de la alquimia.
-Y luego añadió alzando la voz:- Tranquilícese, niña; apóyese en mi brazo, y véngase conmigo a la prefectura. Hildebrando Béjar era el don Juan Tenorio de Arequipa.
Hace de un Don Juan acabado en la obra Inés desabrochada (2005), de Antonio Gala, recreación del mito del Don Juan Tenorio, junto a Concha Velasco y Nati Mistral dirigidos por Pedro Olea.
Un año más tarde por las mismas fechas, el Teatro Zorrilla de Valladolid presentó un nuevo montaje debido al dramaturgo Carlos Burguillo. Como actriz Como directora Don Juan Tenorio (2014) La avería (2011) Siglo XX...