Delfos

Delfos (Delphoi)

 
C. de la antigua Grecia, en la Fócida, al pie del monte Parnaso. Fue el centro religioso de la Antigüedad por su oráculo, al que los griegos consideraban el centro del mundo.
Traducciones

Delfos

SMDelphi
Ejemplos ?
No estoy distante de definir la sabiduría el conocimiento de sí mismo, y de hecho soy de la opinión del que colocó en el templo de Delfos una inscripción de este género.
Así, mi querido Alcibíades, sigue mis consejos, y obedece al precepto que está escrito en el frontispicio del templo de Delfos: Conócete a ti mismo, porque los enemigos con quienes te las has de haber son tales, como yo los represento y no como tú te imaginas.
a del oscuro Citerón las cumbres bajaba el sol a trasponer, vertiendo ríos de luz sobre los verdes mares, cuyos abrazos lánguidos, y besos dulces y prolongados, adormecen los grupos de las islas del Egeo Helios guiaba sus caballos de oro hacia el collado de la augusta Delfos, y en las rocas de Egina y las abruptas cimas sagradas del antiguo Himeto sus reflejos de púrpura bañaban los bosques de olivares cenicientos, por donde va, entre franjas de verdura, del Cefiso el caudal siempre risueño.
Diosas reinaban en el Olimpo, al lado de los Dioses; mujeres, las Peleadas y las Pitias, anunciaban oráculos divinos en Dodona y Delfos.
Por acaso, al regresar Febo y el hijo de Maia, aquél de su Delfos, éste de la cima de Cilene, la vieron a ella a la par, a la par contrajeron por ella un ardor.
Sócrates: ¿Pero es una cosa fácil conocerse a sí mismo, y fue un ignorante el que inscribió este precepto a las puertas del templo de Apolo en Delfos?
A la cual, careciendo de su virginidad y habiendo sufrido violencia del dios que Delfos y Delos tiene, la acoge Andremon y se le tiene por feliz de esa esposa.
atended al objeto.... Conócete á tí mismo; inscripcion del templo de Delfos. : Quereis, dicen los Persas, que crezca el mérito?
BDELICLEÓN: ¿Y te causará mucha pena, no es eso? FILOCLEÓN: El oráculo de Delfos, un día que le con­sulté, me predijo que moriría cuando se me escapase un acu­sado.
Él nos canta y nos repite todo lo que se repite y se canta en la ciudad sobre Demócrates y sobre Isis, abuelo suyo, y sobre todos sus antepasados, sus riquezas, sus corceles sin número, sus victorias en Delfos, en el Istmo, en Nemea, en la carrera de los carros y carrera de caballos, y otras historias más viejas aún.
No recurramos a los antiguos amphictiones de la Grecia, para buscar un verdadero modelo del gobierno federativo; aunque entre los mismos literatos ha reinado mucho tiempo la preocupación de encontrar en los amphictiones la dieta o estado general de los doce pueblos que concurrían a celebrarlos con su sufragio, las investigaciones literarias de un sabio francés, publicadas en París el año 1804, han demostrado que el objeto de los amphictiones era puramente religioso, y que sus resoluciones no dirigían tanto el estado político de los pueblos que lo formaban, cuanto el arreglo y culto sagrado del templo de Delfos.
Por mi parte me comprometo, como los nueve arcontes, a consagrar en el templo de Delfos mi estatua en oro de talla natural, y también la tuya 8 .