Damocles

Damocles (Damoklēs)

 
Cortesano adulador de Dionisio de Siracusa, al cual este obligó a desempeñar su cargo.
Traducciones

Damocles

Дамокл

Damocles

Damocles

Damocles

Dâmocles

Damocles

达摩克利斯

Damocles

達摩克利斯

Damocles

Damocles

Damocles

Damokles

Damocles

ダモクレス

Damocles

SMDamocles
Ejemplos ?
Superando la dificultad, los dos amigos logran usar el programa con éxito, cancelan el FLEIA, e ingresan en el Damocles para a acabar a Schneizel.
Lelouch, después de ver que Nunnally posee una forma de pensar propia, usa su geass para obtener la llave del Damocles y así, logra dominar completamente el mundo.
Contiene tres relatos, con prólogo de Armando Uribe: Las pantuflas de Stalin; Lenin cospirando sin pera ni bigote y Formación de un académico Neruda y el huevo de Damocles, Editorial Los Andes, Santiago, 1991 El correo de Bagdad, Planeta, Santiago, 1994 (reeditado por Alfaguara, 1999) La novela de Galvarino y Elena, LOM, Santiago, 1995 Exclusivo, Planeta, Biblioteca del Sur, Santiago, 1996.
Estos estudios albergaron el plató con escenografía de perspectiva forzada para la escena del tren y un tanque con agua con capacidad para más de un millón de galones, el cual fue usado para filmar las escenas ambientadas en la Playa Salada, el Lago Lacrimógeno, el Muelle Damocles y la Cueva Sombría.
¿Y acaso no pende constantemente sobre nuestras cabezas la espada de Damocles de una guerra que, en su primer día, convertirá en humo de pajas todas las alia 3 ?
Seguimos alertando sobre ese peligro, y haciendo un llamado al propio pueblo de los Estados Unidos y al mundo, para detener esta amenaza que es como la propia espada de Damocles.
La caña no se da punto de reposo. Noche y día la tenemos suspendida sobre la cabeza, como una nueva espada de Damocles. Ya no puedo seguir al azar el camino que mejor me parece, ni detenerme un momento para descansar de las fatigas de este interminable pase.
El vivo placer que tuvo de ver a sus hijos, unido a la angustia que sentía mirando la espada de Damocles suspendida, sin apercibirse el amenazado, sobre la cabeza de Ramón, agitaron tanto al anciano, que pasó aquella noche mala y calenturienta.
uando, hace pocos meses, oí al joven escritor don Cons- tantino Carrasco leer en el Club Literario su traducción del Ollantay, confieso que fué tan grata la impresión que esa lectura me produjo, que al felicitar al poeta por su trabajo, déjeme arrebatar del entusiasmo, y lo amenacé con que, si algún día daba la obra á la estampa, tuviese por seguro que mi humilde pluma borronearía algunas líneas que servir pudieran de pró- logo ó introducción. Tal amenaza era la espada de Damocles pendiente de un hilo.
De manera que, en sus luchas nacionalistas, raciales y religiosas, entre ellos mismos, agregan el peligro germánico que se cierne sobre su independencia, como una espada de Damocles que los puede herir o decapitar fácilmente.
Frecuentemente me asusto a mí mismo cuando pienso en mi responsabilidad, pues el gobierno nos persigue, y la absurda legislación que nos rige es como una verdadera espada de Damocles que cuelga sobre nuestra cabeza.
El esclavo que trabajaba en el campo vivía perennemente amagado del látigo y el grillete, y el que lograba la buena suerte de residir en la ciudad tenía también, como otra espada de Damocles, suspendida sobre su cabeza la amenaza de que al primer renuncio se abrirían para él las puertas de hierro de un amasijo.