Ejemplos ?
CREONTE Mándote, Medea de torva mirada, llena de ira contra tu esposo, que salgas desterrada, llevándote a tus dos hijos, y sin dilatarlo un instante; que soy aquí soberano, y no volveré a mi palacio antes de expulsarte de los confines de este país.
Sororidad fue la de la admirable Antígona, esta santa del paganismo helénico, la hija de Edipo, que sufrió martirio por amor a su hermano Polinices, y por confesar su fe de que las leyes eternas de la conciencia, las que rigen en el eterno mundo de los muertos, en el mundo de la inmortalidad, no son las que forjan los déspotas y tiranos de la tierra, como era Creonte.
Ya mis enemigos largan todas las velas y no hay remedio contra estos males. Pero dime, ¡oh Creonte!, a pesar de tu odioso comportamiento, ¿por qué me destierras?
A.––Quién sabe si estas máximas son santas allí abajo...» (Antígona, versos 511-521.) ¿Es que acaso lo que a Antígona le permitió descubrir esa ley eterna, apareciendo a los ojos de los ciudadanos de Tebas y de Creonte, su tío, como una anarquista, no fue el que era, por terrible decreto del Hado, hermana carnal de su propio padre, Edipo?
Trasimedes Nestórida, pastor de hombres; Ascálafo y Yálmeno, hijos de Ares, Meriones, Afareo, Deipiro y el divino Licomedes, hijo de Creonte.
Y si quieres dar pasto a fiera y ave, por no ser menos que el feroz Creonte, mi cuerpo ten, mas deja antes que acabe de dar entierro al buen hijo de Almonte.» Así Medoro hablaba con tan suave discurso que ablandar podría un monte; y tanto el pecho de Zerbín traspasa, que de ternura y de piedad lo abrasa.
Pero hoy todo le es hostil, e indecibles sus sufrimientos. Jasón, faltando traidoramente a sus propios hijos y a mi dueña, contrae regias nupcias con la hija de Creonte, rey de Corinto.
Pues no seré acusada por haberle traicionado. ISMENE Oh temeraria, que lo ha prohibido Creonte. ANTÍGONA Pero en absoluto puede apartarme de los míos.
¿Cómo resultan ineficaces los creules venenos de la bárbara Medea, con los cuales antes de la fuga se vengó de su orgullosa rival la hija del gran Creonte, abrasándole el cuerpo con la túnica emponzañada que le regalara el mismo día de sus bodas?
CORO Rayo de sol, la luz más hermosa de las anteriores que se ha mostrado en Tebas la de las siete puertas, te has mostrado, oh ojo del día dorado, tras venir sobre las corrientes Dirceas, y empujar al mortal de blanco escudo que vino de Argos con la armadura hoplita como fugitivo presuroso con el bocado más punzante... CREONTE Varones, los dioses, después de sacudir con mucha turbación los asuntos de la ciudad, de nuevo los han enderezado firmemente.
Cuando en la tragedia sofocleana Creonte le acusa a su sobrina Antígona de haber faltado a la ley, al mandato regio, rindiendo servicio fúnebre a su hermano, el fratricida, hay entre aquéllos este duelo de palabras: «A.––No es nada feo honrar a los de la misma entraña.
El acto sororio de Antígona dando tierra al cadáver insepulto de su hermano y librándolo así del furor regio de su tío Creonte, parecióle a este un acto de anarquista.