Cortes de Cádiz


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Cádiz, Cortes de

 
hist. Asamblea parlamentaria española inaugurada el 24 de septiembre de 1810 en la isla de León (junto a Cádiz) y reunida luego en Cádiz y Madrid. Poco homogénea (liberales, absolutistas y americanos), significó el primer intento de liberalismo del país. Fue disuelta por Fernando VII (mayo 1814).

Cortes de Cádiz

 
hist. V. Cádiz.
Ejemplos ?
Olmedo ha demostrado ser capaz de armonizar la visión de largo plazo del poeta y el estadista, con la sagacidad coyuntural del parlamentario de minorías, habilidad que adquirió cuando fue diputado en las Cortes de Cádiz, haciendo dupla imbatible con el quiteño Mejía Lequerica, desdichadamente fallecido hace unos años (ver fecha de octubre 27 de 1813).
El Dos de Mayo es en todos sentidos la fecha simbólica de nuestra regeneración, y son hechos que merecen meditación detenida, hechos palpitantes de contenido, el de que Martínez Marina, el teorizante de las Cortes de Cádiz, creyera resucitar nuestra antigua teoría de las Cortes mientras insuflaba en ella los principios de la revolución francesa, proyectando en el pasado el ideal del porvenir de entonces, el que un Quintana cantara en clasicismo francés la guerra de la Independencia y á nombre de la libertad patria la libertad del 89, y otros hechos de la misma casta que estos.
La fórmula es más o menos la de las Cortes de Cádiz ya usada en el Río de la Plata en congresos anteriores, pero los subrayados que hemos hecho revelan cierta vaguedad de propósitos que en el fondo nos llevan a la creencia de que existía una gran desorientación.
La tendencia esa es rasgo invariable y característico y contribuyó en gran modo a las manifestaciones de leal ismo españolista y de conservadorismo recalcitrante que se manifiesta en el período de la emancipación, primero, en la adhesión de los montevideanos, hasta el sacrificio, a la Regencia, y a las Cortes de Cádiz durante el período 1810 -1814, y en su fácil acomodamiento con lusitanos y después con los brasileños durante las guerras de Artigas y de la Independencia.
«Sólo teniendo pacto con el diablo puede un mortal saber tanto», decía el pueblo, y todos en sus dolencias acudían a comprarle hierbas medicinales». No porque las Cortes de Cádiz extinguieran en 1813 el tribunal de la Inquisición, desaparecieron de Ica las brujas.
Según alegaron en las Cortes de Cádiz los diputados de los dominios de ultramar –sus máximos representantes-, éstos no debían ser tratados como colonias, sino como partes integrantes del Reino, con igual representación nacional y derechos que las demás provincias de España.
A Guillermo Billingurst) Por enero de 1813 recibió el virrey Abascal, entre otras resoluciones de las Cortes de Cádiz, una en la que se le participaba quedar abolida la horca en España y sus colonias y reemplazada con el garrote.
Que el libera- lismo del general Valdés no era de purísimos quilates, lo com- prueba el hecho de que, en la expedición contra Olañeta, pro- clamó el régimen absoluto, restablecido por el ingrato y des- leal Fernando Vil, renegando de la liberalísima Constitución que dictaran las Cortes de Cádiz.
Vime solo en el mundo, y en ocasión en que una linda aragonesa, hija de un diputado de las Cortes de Cádiz, recogiéndome y ocultándome en su casa, cubierto de heridas, me salvó la vida por una rara combinación de circunstancias; caseme de honrado y agradecido, que no de enamorado: es decir, que me casaron las circunstancias.
El desplome de ésta dispuso automáticamente – si así podemos decirlo – la restauración de la soberanía y libertad de cada una de aquellas, por lo mismo que se había empezado por reconocer que hasta entonces todas gozaban de esos bienes al establecer en el primer artículo de la primera Ley que dictó el cuerpo (copiando literalmente a las Cortes de Cádiz): “Que reside en ella (la Asamblea) la representación y ejercicio de la soberanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata y que su tratamiento sea el de Soberano Señor, quedando sus individuos en el particular con el de Ud.
En 1810, cuando la revolución ya va muy adelantada, la tendencia a organizar la monarquía bajo forma constitucional ha triunfado y se van a reunir las Cortes de Cádiz; entonces Napoleón viene personalmente sobre España y se dirige hacia Cádiz, la resistencia era entonces muy difícil y estalla entonces la insurgencia legitimista.
Verdad es que aquel ilustre patriarca de las Cortes de Cádiz, fué despojado en más de una ocasión de sus papeles, en las varias y encarnizadas persecuciones que sufrió, y que el fanatismo político del gobernador portugués de San Julian da Barra al enterrar su cadáver casi desnudo y fuera de sagrado, dió claro indicio de la desnudez é inanidad á que pretendía condenar su respetable memoria; pero quedan á pesar de todo para ilustrarla, además de los Diarios de las sesiones de Cortes y los periódicos de las dos primeras épocas constitucionales, otras huellas marcadas por él autor de la Constitución de 1812, que ha debido examinar con detenimiento un biógrafo y paisano suyo tan entusiasta é ilustrado como el Sr.