Constitución de 1845


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Constitución de 1845

 
hist. Constitución mucho más moderada que la de 1837 y es considerada una sombra o una caricatura de constitución. El Senado electivo era sustituido por otro de nombramiento real, y restringía las libertades individuales.
Ejemplos ?
Discutida y votada por las Cortes Constituyentes de 1854-56 la Constitución que generalmente es designada con esta última fecha, aunque en realidad debiera serlo con la de 1855, puesto que su aprobación terminó en 14 de Diciembre de dicho año, y sin haber llegado a promulgarse, se dictó el Real decreto de 15 de Septiembre de 1856 restableciendo esta Constitución de 1845, modificada por el Acta Adicional que se inserta a continuación de la misma, y que había de guardarse y cumplirse como parte integrante de ella, entre tanto que las Cortes resolvieran lo conveniente.
—El Presidente del Consejo de Ministros, Leopoldo O’Donnell. Reformando de nuevo la Constitución de 1845. Doña Isabel II, por la gracia de Dios, etc.; a todos los que las presentes vieren y entendieren, sabed: Que las Cortes han decretado y Nos sancionado la siguiente reforma de los artículos 14, 15, 16, 17, 18 y 28 de la Constitución.
Y también cuando los moderados alfonsinos más liberales, que pensaban que la vuelta a la Constitución de 1845 ya no era posible...
Durante el reinado de Isabel II, y después de la Constitución de 1845, Astorga estuvo representada por el progresista Santiago Alonso Cordero.
Tras la escasa aplicación práctica y observancia de la Constitución de 1837 por parte de los poderes públicos, y alcanzada la mayoría de edad de Isabel II, se decidió su reforma, dando lugar a la Constitución de 1845, de carácter conservador.
Las Cortes Constituyentes abrieron sus sesiones el 8 de noviembre de 1854 y en seguida comenzó el debate de la nueva Constitución que debía reemplazar a la de Constitución de 1845.
Se restablecía además, al igual que lo hacía la Constitución de 1812, la Diputación permanente de las Cortes, cuya función era velar por la observancia de la Constitución cuando las Cortes estuviesen cerradas. Su articulado es más amplio que el contenido en la Constitución de 1837 y en la Constitución de 1845.
Tras el triunfo de la revolución que abrió el bienio progresista (1854-1856) el nuevo gobierno presidido por el general progresista Baldomero Espartero y con O'Donnell ocupando la cartera clave de Guerra, convocó, tal como se había comprometido, elecciones a Cortes Constituyentes cuya misión iba a ser elaborar una nueva Constitución en sustitución de la entonces vigente Constitución de 1845.
Sin embargo, dejó fuera de la desamortización a los bienes eclesiásticos para evitar las protestas de los obispos españoles y la ruptura con el Vaticano y mantuvo la restrictiva ley de prensa de Nocedal, "pero dándole una interpretación más laxa" que permitió la existencia de periódicos demócratas como La Discusión y El Pueblo o carlistas, como La Regeneración, La Esperanza y El Pensamiento Español. Tampoco restableció el Acta Adicional de la Constitución de 1845 introducida en 1856 por el primer gobierno de O'Donnell.
Finalmente, por otro Real Decreto, se restablecía la Constitución de 1845 modificada con un Acta Adicional que liberalizaba su contenido.
Una de sus primeras decisiones del nuevo gobierno fue anular el Acta Adicional de O'Donnell y restablecer así plenamente la Constitución de 1845 que había estado vigente durante la década moderada (1844-1854), así como la suspensión de la desamortización —tal como había exigido la reina y que había constituido el principal motivo de la caída de O'Donnell— y el restablecimiento de la restrictiva legislación de prensa y municipal moderada.
Depuró las listas electorales de los errores intencionados que se habían introducido para perjudicar a los progresistas y nombró senadores a algunos de ellos, como los generales San Miguel y Juan Prim, que se acabarían integrando en la Unión Liberal; restableció en su integridad la Constitución de 1845; y reanudó la venta de los "bienes nacionales" desamortizados.