Consejo de Indias

Consejo de Indias

 
hist. Institución establecida en 1524 para las posesiones españolas de ultramar, con las mismas atribuciones que el Consejo de Castilla en el reino. Fue suprimido en el s. XIX.
Ejemplos ?
102.- El Presidente del Consejo de Indias por ante el Escribano de Cámara de Gobernación...
Si en España la autoridad divina la encarnaba el Rey; en la Nueva España, la autoridad la usufructuaba “un amigo” del Rey. En España la institución de gobierno fue Las Cortes, en La Nueva España era El Consejo de Indias.
91.- No basta que la republica sea bien formada de sus miembros e instituida con buenas leyes y ordenanzas, si no hay personas previstas en los oficios públicos que las rijan e gobiernen y hagan cumplir e cumplan lo que disponen las leyes y ordenanzas, y porque deseamos que los dichos oficios siempre estén proveídos de personas competentes que los sirvan y administren para que podamos saber, y los del nuestro Consejo y cada uno de los que gobiernan en las Indias, sepan las provisiones de oficios que hay en cada provincia, y las personas que están proveídas en ellos o los que están vacantes, mandamos que el Escribano de Cámara de Gobernación del Consejo de Indias...
El 6 de Septiembre de 1592, enviaba el Consejo de Indias al Rey un memorial sobre la abundante riqueza que prometían las minas de Yaguarsongo, Popayán, Loxa, Zamora, Jaén y Zaruma, y le pedía licencia para ordenar muchos puntos relativos a su mayor explotación.
Su ilustrísima, despojándose de la mansedumbre sacerdotal, dejó desbordar su bilis hasta el extremo de abofetear al escribano real que le notificaba una providencia. El juicio terminó, desairosamente para el iracundo prelado, por fallo del Consejo de Indias.
Jamás torciose en sus manos la vara de la ley, y fallo que él pronunciaba era acatado hasta por el monarca y su Consejo de Indias.
Entretanto, el arzobispo no dormía, y mientras el virrey y la Real Audiencia dirigían al monarca y su Consejo de Indias una fundada acusación contra Barroeta, éste reunía en su palacio al Cabildo eclesiástico.
El Consejo de Indias no se sintió muy satisfecho, y aunque no increpó abiertamente a Barroeta, lo tildó de poco atento en haber recurrido a Roma sin tocar antes con la corona.
A la gran distancia en que nos hallábamos de la metrópoli no era posible exigir que el soberano y su Consejo de Indias acertaran en todas sus disposiciones para el mejor gobierno de estos pueblos.
Sepan ustedes que sólo del contrato ajustado en julio de 1696 entre el Consejo de Indias y la compañía real de Guinea para la introducción en América de treinta mil negros, correspondieron al Perú doce mil esclavos, que se vendieron en el Callao desde 300 hasta 400 pesos ensayados cada uno.
Fulano Landázuri, el litigante cócora, no le quedaba otro camino que el de recurrir al Consejo de Indias, y eso era gastadero de muchísima plata, tiempo y flema, se conformó con lo decidido por la Audiencia, satisfizo treinta reales vellón por costas, y (como ustedes lo oyen) sin más reconcomios, derechito, derechito, se fue...
En este lapso de tiempo fué hecho por Su Majestad caballero de la Orden de Carlos III, camarista del Consejo de Indias y marqpiés de San Juan NefK)muceno, amén de que á la muerte del virrey inglés, acaecida en Marzo de 1801, Arredondo, como presidente de la Real Audiencia, gobernó el Perú hasta Noviembre del mismo año, en que llegó el nuevo virrey Aviles.