Concilio de Pisa

Pisa, Concilio de

 
hist. relig. Concilio convocado el 25 de marzo de 1409 con la intención de acabar con el cisma de Occidente. La asamblea depuso a los papas Gregorio XII y Benedicto XIII y eligió a Alejandro V.
Ejemplos ?
Ni Gregorio XII, ni Benedicto XIII, reconocieron la validez del concilio de Pisa al que acusaron de anticanónico al entender que sólo el Papa tenía potestad para convocar un concilio ecuménico.
Finalmente, ya con Carlos I, se renunció a la Baja Navarra debido a que este territorio no se consiguió controlar por España. Neutralizado el poder militar de Luis XII quedaban por contrarrestar las posibles secuelas del concilio de Pisa.
Entretanto, en 1511 los cardenales Bernardino López de Carvajal y Sande, Francisco de Borja, Guillaume Briçonnet, René de Prie y Federico Sanseverino, con el apoyo de Luis XII de Francia y Maximiliano I de Habsburgo, habían convocado desde la iglesia de San Francisco de Rímini un concilio que habría de celebrarse en Pisa con el fin de deponer al papa; la convocatoria estaba suscrita también por Castellesi, aunque éste protestó por la utilización fraudulenta de su nombre, negándose a asistir al concilio de Pisa y absteniéndose también de hacerlo al Concilio de Letrán V.
nrique de Lausana (en francés Henri de Lausanne, también llamado Enrique de Le Mans, de Toulouse o de Cluny, así como Enrique el Monje o el Diácono, e incluso Enrique de Bruys -por asociación con Pedro de Bruys-) fue un clérigo de la primera mitad del siglo XII, considerado heresiarca por el concilio de Pisa (1135), el segundo concilio de Letrán (1139) y el concilio de Reims (1148).
Su firmeza se manifestó también en relación con la Iglesia: aun cuando era intransigente con las doctrinas consideradas heréticas, como hizo en el Concilio de Pisa y en el de Constanza, en el cual contribuyó a la condena a muerte de Jan Hus y de Jerónimo de Praga, sostuvo con fuerza los derechos a la autonomía de la iglesia galicana, combatió toda relajación de las costumbres eclesiásticas, reivindicó la superioridad del poder del concilio de los obispos respecto al del Papa y se empeñó en poner fin al Cisma de Occidente.
Estudió en la Universidad de Perugia, tras lo cual entró en la curia romana, donde en 1402 fue nombrado cardenal diácono de San Jorge por Bonifacio IX, y fue uno de los cardenales que huyó de Lucca, donde los había recluido el papa Gregorio XII, para organizar el Concilio de Pisa en que tomará parte en la elección de Alejandro V y de Juan XXIII, como medio para reconciliar a las Iglesias de Aviñón y Roma y acabar así con el Cisma de Occidente.
Los historiadores protestantes ven en el concilio de Pisa un pre anuncio de la reforma; mientras que para san Roberto Belarmino es simplemente una asamblea, un consejo general que no fue ni aprobado, ni desaprobado.
Durante la tregua con Venecia, el Papa arregló en noviembre un tratado favorable con el Emperador en el que Venecia debía ceder Verona y Vicenza al Emperador, así como reconocer la terraferma como feudo imperial, y el Emperador debía de apoyar la disolución del concilio de Pisa, reconocer el dominio del Papa sobre Parma, Piacenza y Módena como feudos imperiales, y confirmar la investidura de Maximiliano Sforza, primo de su tercera esposa, como duque de Milán a cambio de dinero, lo que hizo el 29 de diciembre.
Crearon malestar especialmente la simonía -acumulación de riquezas a través de prebendas eclesiásticas- y la subsiguiente pérdida de credibilidad, ante todo a consecuencia del Cisma de Occidente en 1378 y la agudización de la crisis en 1409 a raíz del Concilio de Pisa.
No se sabe con exactitud cuando abandonó el servicio al Papa Gregorio, pero si la ballata Dime Fortuna poy che tu parlasti es de hecho de Zacara entonces se puede leer en su texto la prueba de que dejó a Gregorio antes del Concilio de Pisa en 1409.
l Concilio de Pisa fue una reunión de cardenales, obispos y teólogos, que se celebró en el año 1409 con la intención de poner fin a la división que desde hacía treinta años afectaba a la Iglesia católica.
El concilio depone a los papas Gregorio XII de Roma y Benedicto XIII de Aviñón, y seguido de un cónclave, los cardenales eligen a Alejandro V, dando paso a lo que los contemporáneos llamaban el maldito trinomio. El concilio de Pisa no es reconocido por la Iglesia católica en la lista de concilios ecuménicos.