Codro

Codro (Kódros)

 
(s. XI a C) Último rey legendario de Atenas. Durante su reinado, los dorios invadieron el Ática.
Ejemplos ?
Men.- Mas di si hay algo nuevo, Mopso amigo; di del amor de Fili y desconsuelo, di en loor de Alcón, o de los fieros de Codro; y de tu grey pierde el recelo.
¿Y cuánto nombre claro no das también al templo de memoria? Con los de Codro y Curcio el de Ricaurte vivirá, mientras hagan el humano pecho latir la libertad, la gloria.
TIRSIS Pastores de la Arcadia, coronad de hiedra al poeta novel para que revienten de envidia las entrañas de Codro, o si me alabase mas de lo justo, ceñid mi frente de bácara; no sea que su maldiciente lengua dañe al futuro poeta.
Al mismo Apolo presume él aventajar en el canto. MENALCAS Empieza, Mopso, el primero, y canta, si de ellos sabes, los amores de Filis, los loores de Alcón o el combate de Codro.
216 E vimos a Codro gozar de la gloria, con los costantes e muy claros Deçios, los quales tovieron en menores preçios sus vidas delante la noble victoria; estava Torquato, con digna memoria, seyendo del fijo cruel matador, maguer que lo vido venir vençedor, porque passara la ley ya notoria.
XIX A TÉLEFO Nos cuentas el tiempo transcurrido desde Ínaco al rey Codro, que no temió morir por la patria, quiénes fueron los descendientes de Éaco y las batallas reñidas frente a los muros sagrados de Ilión; pero nada nos dices del precio a que se vende el ánfora de Quíos, de quién calentará el agua de nuestro baño, ni qué huésped ni a qué hora nos recibirá en su casa para defendernos de las heladas ráfagas del monte Peligno.
CORIDÓN ¡Oh ninfas de Libetra!, amor mío, concededme que cante como mi Codro, que compone versos poco inferiores a los de Febo, o si no a todos es dado tanto, quede pendiente de este sagrado pino mi caramillo sonoro.
Por el mismo tiempo, Codro, rey de Atenas, se ofreció de incógnito a los peloponesos, enemigos de sus vasallos, para que le matasen, y así sucedió; y de este modo blasonan que libertó a su patria; porque los peloponesos supieron por un oráculo que saldrían victoriosos si lograban no matar al rey de contrarios; pero éste los engañó, vistiéndose un traje común y provocándolos a que le matasen, trabando con ellos una pendencia.
De aquí la frase de Virgilio «las pendencias de Codro». También a éste le honraron los atenienses con sacrificios como a dios. Siendo rey cuarto de los latinos Silvio, hijo de Eneas (no tenido de Creusa, cuyo hijo fue Ascanio, el tercero que allí reinó, sino de Lavinia, hija de Latino, quien dicen haber nacido después de muerto su padre Eneas), y reinando en Asiria Oneo el XXIX, en Atenas Melanto el XVI, y siendo juez entre los hebreos el sacerdote Helí, se acabó el reino de los sicionios, el cual aseguran que duró novecientos cincuenta y nueve años.
Entonces los atenienses, después de la muerte de Codro, dejaron de tener reyes y comenzaron a tener magistrados para gobernar la república Después de David, que reinó también cuarenta años, su hijo Salomón fue rey de los israelitas, el cual edificó el suntuoso y famoso templo de Jerusalén; en cuyo tiempo entre los latinos se fundó la ciudad de Alba, de la cual en lo sucesivo comenzaron a llamarse los reyes, no de los latinos, sino de los albanos, aunque era en el mismo Lacio.
Originalmente estaba poblada por carios, hasta que los jonios emigraron a la zona supuestamente dirigidos por Andraemon, hijo de Codro.
Su nombre derivaría de Éritro, hijo de Radamanto de Creta, que la fundó, según la tradición, y fue poblada por cretenses, licios, carios y panfilios. Posteriormente, Cnopo, hijo de Codro, reunió colonos de todas las ciudades jónicas que fueron a vivir a Eritras.