cicerón


También se encuentra en: Sinónimos.

cicerón

(De Cicerón, filósofo, orador, político romano.)
s. m. Persona muy elocuente era muy agradable oír los discursos del cicerón.
Traducciones

Cicerón

SMCicero
Ejemplos ?
¡Basta, por Dios, de leer! Deje usted tranquilos ya a Cicerón y a Volter, y póngase usté a coser el pantalón de papá. ¿Piensa usté hallar su destino en un clásico latino o en Newton...
Hay memoria de que Vatinio, hombre nacido para risa y aborrecimiento, fue un truhán, donairoso y decidor, y solía él decir mucho mal de sus pies, y de su garganta llena de lamparones, con lo cual se libró de la fisga de sus émulos, aunque tenía más que enfermedades; y entre otros, se escapó de los donaires de Cicerón.
Cardó pone en duda que Cicerón dijera esto pues, quizá en sentido irónico, ya que lo que decía era que no quería perder su tiempo leyendo a los líricos) en la misma cuenta ponía a los dialécticos; la ignorancia de los cuales es más árida.
Aquello que es de una manera general, como el hombre genérico, no es perceptible por los ojos, pero sí lo es el especial como Cicerón y Catón.
Quisiera mi celo verdadero patricio, desapropiado de humanos respetos; ya que es notorio que no he procurado más lustre que haber nacido, ni más ventajas a mis conciencias que las que poseía mi suerte; mi deseo sería en esta ocasión tener el magisterio de un Tácito para referir los gloriosos hechos de nuestros mayores, y la elocuencia de un Cicerón para inducir a la a imitar a los que con constantes fatigas y sangre establecieron libre, franca y gloriosa; pero me sirve de consuelo que la verdad sin mendigar las dulces voces de la retórica, por sí sola es la más elocuente peroración.
Los alcaldes, a quienes poco se les alcanzaba de la lengua de Horacio y Cicerón, hicieron caso omiso de textos y versículos, y seguidos de escribanos y alguaciles encamináronse a los descalzos, pusieron esbirros en el cerrito de las Ramas y penetraron en la iglesia, donde Ballesteros se había refugiado al pie de un altar y abrazádose a un crucifijo.
Tengo como garante de esta palabra a Cicerón (Cicerón regularmente decía, El primero en usar fue Sergi Flave; se encuentra también en Apuleyo, Macrobi y Sidoni), ampliamente rico (Cicerón); y si me pides uno de más reciente, Fabiáno, selecto y pulido, de estilo brillante, no obstante a nuestro gusto fatigado.
El» tercetos anteriores, y como para relatainos que ha leí- do á Sófocles, á Aristóteles, á Ennio, á Estrabón y á Plinio, nos exhibe á Cicerón, al cual indudablemente no ha conocido sólo de nombre, pues traduce uno de sus conceptos: Oid á Cicerón cómo resuena con elocuente trompa, en alabanza de la gran dignidad de la Camena; el buen poeta (dice Tulio) alcanza espíritu divino, y lo que asombra es darle con los dioses semejanza.
Y si bien Cicerón era benévolo y fiel para con todos ellos, les pareció no darle cuenta de lo tratado; porque siendo Cicerón cobarde y persona que con palabras solas y fiado en ellas presumía efetuar todas sus cosas, con seguridad temieron que, siendo disinio tal que necesitaba de obra y de presteza, se le dilataría en palabras.
Era Cicerón íntimo amigo suyo, de lealtad asegurada con experiencias grandes; empero era más elegante que valiente: sus hazañas remitía a la lengua y no a la espada.
Texto Pero convocado el Senado otro día después en el templo de la Tierra, como Antonio y Planco y Cicerón tratasen del olvido y concordia de todo lo que había pasado, no sólo decretaron que fuesen los homicidas absueltos, sino que los cónsules tratasen de honrarlos.
Viendo Planco y Antonio y Cicerón que no podían resucitar a César, y que, siendo el Senado autor de su muerte, el pueblo no la contradecía, bien advertidos por agradar a los senadores, acreditaron la acción, y, por asegurarse de los conjurados, propusieron que se les debían dar premios.