Cibeles

Cibeles

 
mit. Diosa frigia, esposa de Cronos y madre de los dioses olímpicos.
Ejemplos ?
No sigas, pues, los consejos de Critón y sí los míos.» Me parece, mi querido Critón, oír estos acentos, como los inspirados por Cibeles creen oír las flautas sagradas.
LXX ¡Oh del mar reina tú, que eres esposa, cuyos abetos el león seguros conduce sacro, que te hace undosa Cibeles, coronada de altos muros!
Ladraban a la luna, como sacerdotes de un miedoso culto primitivo, o como poetas inconscientes, exasperados y tenaces en su ilusión mística. El Quin se sintió unido, con nuevos lazos, de iniciación pagana, a la madre naturaleza, al culto de Cibeles...
o amo el recuerdo de esas épocas desnudas, En que Febo se complacía en dorar las estatuas, Cuando el hombre y la mujer en su agilidad Gozaban sin mentira y sin ansiedad, Y, el cielo amoroso acariciándoles el lomo, Desplegaban la salud de su noble máquina. Cibeles, entonces, fértil en frutos generosos, No estimaba sus redes un peso muy oneroso, Pero, loba de corazón henchido de ternuras vulgares, Amamantaba al universo con sus pezones morenos.
Ahora apurad las copas en honor de Júpiter, invocad en vuestras preces a mi padre Anquises y traed más vino a las mesas." Dicho esto, ciñe sus sienes con una hojosa rama e invoca al Genio de aquellos sitios, a la tierra, divinidad anterior a todas, y a las Ninfas y a los aun desconocidos ríos de aquellas regiones; luego a la Noche y a los astros que nacen en ella, a Júpiter de Ida; después, como es justo, a Cibeles frigia y a la madre que tiene en el cielo y a su padre que está en el Erebo.
¡Besen airones de humo de mirra tu frío cuerpo, dispuesto al connubio con Rhea! ¡Oh, Cibeles, que tienes collados por senos, en ti la savia del mundo se encierra!
Somos los árboles de la sacra cumbre del Ida, antes tu armada y ahora ninfas del piélago; cuando el pérfido Rútulo nos acosaba con hierro y llamas, rompimos a pesar nuestro las amarras con que nos sujetaste y fuimos a buscarte por el mar; compadecida de nosotras, Cibeles nos trocó en esta figura y nos concedió ser diosas y vivir eternamente debajo de las olas.
Aunque la rubicunda Ceres de frutos, vinos de Lieo, Palas olivos, y árboles Cibeles; sin embargomucho mas regocija mi alma, este altar de la Virgen en el cual el Rey en presencia de Dios las vé todas.
Por dicha a la sazón se apareció a lo lejos Cloreo, consagrado a Cibeles, y en otro tiempo su sacerdote, todo esplendente con sus magníficas armas frigias, caballero en un espumante corcel, enjaezado con una piel entretejida de oro y bronce, formando escamas a modo de plumaje: él, vistoso con los vivos colores de su extranjera grana, iba disparando con su ballesta lisia flechas cretenses.
Augusto mismo, que perseguía a Mithra y a Cibeles, a Isis y Serapis, temía el rayo y el vuelo del águila, y calzaba por precaución primero el pie derecho que el izquierdo.
Id, que os llaman los panderos berecintios y el melodioso boj de la madre Cibeles; dejad las armas para los hombres y renunciad al hierro." No pudo Ascanio soportar aquellos arrogantes y crueles insultos, y puesto frente de él, asesta un dardo en su arco de crin, y extendiendo ambos brazos, párase suplicante y dirige a Júpiter estas preces: "¡Oh Jove omnipotente!
Al decir esto se apresuró a coger la niña, que por su parte no anduvo reacia en irse a los robustos brazos del ama, la cual, previo un «con el permiso de ucencia...», desabrochó el justillo, alzó el pañuelo de vivos colores que se cruzaba sobre su seño de Cibeles, y metiendo en la boquita del ángel lo que éste más deseaba, volvió a cubrirse con tanto recato como si delante de un regimiento se encontrase.