Chin


También se encuentra en: Sinónimos.

Chin

 
Estado del SO de Myanmar, fronterizo al E con la India; 36 009 km2 y 368 985 h. Cap., Falam.
Traducciones

Chin

trochu

Chin

lidt

Chin

little

Chin

hieman, hiukan, pikkuisen, vähän

Chin

lite, lite grand, smula
Ejemplos ?
- Ao -Chin, Rey Dragón del Océano Austral, Ao -Shun, Rey Dragón del Océano Septentrional, y Ao -Jun, Rey Dragón del Océano Occidental.
- Somos - replicaron los Diez Reyes a la vez - el Rey Chin-Kuang, el Rey del Río de los Orígenes del que todo surgió, el Rey del Imperio de los Sung, el Rey de los Espíritus Vengadores, el Rey Yama, el Rey de los Rasgos Idénticos, el Rey del Monte Tai, el Rey de los Mercados de la Ciudad, el Rey del Cambio Total y el Rey de la Rueda-que-nocesa- de-girar.
- Querido hermano - preguntó Ao-Chin, alarmado -, ¿quieres explicarnos qué es lo que te ha hecho batir el tambor y tañer la campana?
Se alababa la prudencia, la sabiduría, la honradez, la generosidad y hasta la belleza física de Chin-kau –que era feo– porque los habitantes de Siké parecían hijos directos de Chun-Chun, el dios del servilismo.
Hacia las ruinas de la gran aldea encaminó sus pasos el joven desconsolado y una noche, después de muchas, cuando las adormideras florecían, Chin-Fú llegó a las puertas de la muerta ciudad, donde todo lo que fuera algún día magnificencia, poderío y cortesanas galas, había desaparecido.
Bien cierto es que entre los que perteneciendo al Gran Consejo contribuyeron poderosamente a las tropelías y gatuperios de Rat-Hon, se encontraban el peligrosísimo Chin-Gau, el de la gran joroba; el agresivo Tu-Pay-Chon -que quiere decir "el que se hace el loco"-; el analfabeto y gordo Si-Tu-Pon, enamorado de la sucesión en el mandarinato; el mediocre Chon-Chi; y, sobre todo, el inolvidable, el inolvidabilísimo Si-Tay-Chong, el desvergonzado, que era más sucio y asqueroso que un escupitajo de suegra desdentada en cara de borracho tuberculoso.
–Esto que ves, Chin-Fú, desmoronado y polvoriento; este desolado rincón, entre los muros rotos de cuyos palacios anidan los búhos y crece la yerba, fue la gran aldea de Siké, la sentimental.
No faltaban en el Pozo Siniestro algunos hombres probos, pero en pequeño número por lo cual eran incapaces de contrarrestar las perniciosas maquinaciones de los chin-fú-tón de la misma manera que una débil valla de bambú no puede detener el impulso impetuoso de un río.
Les arregló las cuentas, les dio leyes, les administró con religiosidad los caudales públicos y todo iba a pedir de boca. Chin-Kau era confiado y no temía a nadie, pero esta confianza se la infundía su primer general, Ton-Say –que en castellano quiere decir junco flexible, porque así le llamó un historiador enemigo–.
De la misma manera que Chin-Kau confiaba en Ton-Say, Ton Say confiaba en su primer lugarteniente, el famoso Rat-Hon, famoso porque se había encontrado en una escaramuza contra el enemigo extranjero, donde los que murieron se vieron despojados de sus méritos por Rat-Hon.
(¡Condenado!) va completamente lleno, (¡Me lleva...!) se hace tarde (¡Maldición!) y ante el amenazante retardo, la angustia voraz que nos carcome al ánimo y nos hunde en el mal humor. (Chin...ya llegué tarde).
Ante la amenaza de una disolución y de que el fuego del cielo arrasara la aldea y aniquilara a sus habitantes acordaron un día dar tregua a sus pasiones y elegir de común acuerdo un mandarín que fuese aceptado por todos. El designado fue Chin-Kau.