Catalina de Lancaster

Catalina de Lancaster

 
(1373-1418). Reina de Castilla en 1390-1406, esposa de Enrique III de Castilla. Corregente durante la minoría de su hijo, Juan II, en 1406-16 y regente única en 1416-18.
Ejemplos ?
l 2 de enero de 1412, son promulgadas por la reina doña Catalina de Lancaster durante la minoría de edad del futuro rey de Castilla, Juan II, las llamadas Leyes de Ayllón, también conocidas como Segundo Ordenamiento de Valladolid.
Por parte paterna, sus abuelos eran el rey Enrique III de Castilla y la reina Catalina de Lancaster y, por parte materna, sus abuelos eran el infante Juan de Portugal e Isabel de Barcelos.
La reina Catalina de Lancaster falleció en la ciudad de Valladolid el día 2 de junio de 1418, a los 45 años de edad, según las fuentes de "perlesía".
Después de su defunción, el cadáver de la reina Catalina de Lancaster fue trasladado a la ciudad de Toledo, donde recibió sepultura en la Capilla de los Reyes Nuevos de la Catedral de Toledo, en la que sus restos mortales reposan en la actualidad.
Una vez fallecido, en 1416, Catalina pudo asumir otros aspectos del gobierno castellano como la diplomacia con Granada o los tratos con las órdenes militares que hasta entonces habían sido prerrogativa de Fernando. Leonor López de Córdoba fue consejera íntima de la reina Catalina de Lancaster.
Un retrato que hace de Catalina de Lancaster Fernán Pérez de Guzmán la describe como de semblante enfermizo y algo tullida, pero también con la veracidad de los rasgos que la herencia angevina y borgoñona que de su padre, el duque de Lancaster y de su abuelo, el rey Pedro I, heredó.
Para resolver el conflicto, en virtud del tratado de Bayona, Catalina de Lancaster contrajo esponsales en marzo de 1388, en la catedral de Palencia, con su primo Enrique de Trastámara.
No es hasta 1412 que vuelven a tenerse noticias objetivamente documentadas sobre Jean IV de Béthencourt, siendo el 26 de junio la fecha en la que éste, en Valladolid, y por mediación de su primo Robin de Braquemont, rinde en vasallaje el señorío de Canarias a la reina madre Catalina de Lancaster, regente de Castilla durante la minoría de edad del rey Juan II, obteniendo asimismo permiso para acuñar moneda propia en el archipiélago, facultad que nunca ejercería.
El matrimonio formal entre Catalina de Lancaster y su esposo se celebró en la villa de Madrid en 1393, siendo ya Enrique III, rey de Castilla.
En un costado se encuentran Enrique II y su esposa Juana Manuel y frente a ellos y en lucillos, Enrique III el Doliente y Catalina de Lancaster.
Descendía por la línea materna, de la Casa Real Inglesa; su bisabuela Catalina de Lancaster, por quien le pusieron el nombre, y su tatarabuela Felipa de Lancaster eran hijas de Juan de Gante y nietas de Eduardo III de Inglaterra.
Tras el Compromiso de Caspe (1412), el regente Fernando abandonó Castilla, pasando a ser rey de la Corona de Aragón con el nombre de Fernando I, dejando en su lugar a varios lugartenientes: el obispo Juan de Sigüenza, el obispo Pablo de Santa María de Cartagena, Enrique Manuel de Villena, y Per Afán de Ribera el viejo, adelantado mayor de Andalucía. Catalina de Lancaster moría el 2 de junio de 1418 y en el mes marzo de 1419, Juan fue declarado mayor de edad, cuando tenía catorce años, en las Cortes celebradas en la villa de Madrid.