Casinos

Casinos

 
Mun. de la prov. española de Valencia; 2 281 h. Elaboración de turrones.
Ejemplos ?
El Fondo de Eficiencia tiene ahorita 2.6 mil millones de bolívares, aquí están: dividendos de las areperas, dividendos del Aeropuerto de Maiquetía, de Bolipuertos, del Banco de Venezuela, perdón, del Banco Industrial ahora, del Banco del Tesoro, de la Cantv, de Pdvsa Industrial, Banco Industrial, Lácteos Los Andes, Industrias Diana, Café Venezuela, Venetur y Ventel, el turismo, dividendo de las empresas y Unidad de Propiedad Social, Agricultura, Bingos y Casinos.
¡Ah! Yo estoy seguro de que, cuando se plantee eso, saltan muchos de los que combaten ahora el juego en los casinos. Saltan, porque saben que se arruina el país, y hasta la comida de ellos la ponen en peligro; pero como ahora se trata de la comida de miles de obreros de los hoteles, de miles de obreros que estaban trabajando en eso, que el Estado no está...
Lo que van es a criticarnos más y no a venir a ayudarnos a resolver el problema; por lo tanto, aunque no nos guste, aunque sea doloroso, en este momento tenemos sencillamente que aceptar el juego en los casinos.
Ahora, mi pregunta es la siguiente: ¿Ustedes han contemplado, desde luego no ya con un plan de financiamiento —porque no es posible de ninguna manera—, sino, por ejemplo, sacando recursos de esos juegos ilícitos, de los casinos o de otras cosas que se pudiera sacar, han contemplado el poder construir cierto número de viviendas modestísimas, un poco más modestas quizás que las anteriores, para darlas con un alquiler mínimo a esas clases desheredadas que de ninguna manera podrán adquirir casas comprándolas ni pagando alquiler, como usted ha expresado?
Porque está el Departamento de Viviendas Campesinas gratis, Viviendas Urbanas gratis; no se les puede cobrar porque no vamos a cobrar cinco pesos, con eso no se resuelve nada. Con los fondos del juego en los casinos no se haría nada, porque el juego en los casinos, ¿qué es?
El juego en los casinos lo podrá permitir o prohibir la dirección del instituto; ahora, el dinero que ingresa nosotros no queremos que pase al instituto, porque no queremos que parezca que esto sea posible por el juego de los casinos ni mucho menos.
O sea que con lo que venga de los casinos no se construirán casas, porque eso sería un ingreso extra y la idea entonces podría decirse que se sostiene a base del juego en los casinos, y este plan es un plan que después podrá aplicarse en otros países de América y queremos que quede bien claro que no necesita del juego de casinos para llevarlo adelante; por lo tanto, los fondos que provengan del juego en los casinos irán a obras de beneficencia, en una caja aparte del instituto.
Sin embargo, en los casinos, boticas y demás círculos, digámoslo así, de Vilamorta y Cebre, como también en los atrios y sacristías de las parroquiales, se hubo de convenir en que Gondelle cazaba muy largo, y en que a Inesiña le había caído el premio mayor.
Decía Ingenieros que había dos clases de idealistas: el idealista romántico y el idealista realista; que el idealista realista era aquel a quien las lecciones de la experiencia no le mataban la fe sino que lo enseñaban. Nosotros tenemos, por ejemplo, un caso: el que se nos presentó con el juego en los casinos.
Yo creí que todo eso estaba hecho; que al fin de tanta lid y tantos tiros, de tanta ley y de discursos tantos e instalar tal sinnúmero de círculos, colegios, asambleas, gremios, centros, logias, clubs, ateneos y casinos, ya era el pueblo español como los otros ilustrado y capaz… y ahora salimos con que hay doce millones de españoles que no sabemos leer.
Se nos presentó con los casinos el problema siguiente —la realidad, porque esta es la realidad, ¿quién no quisiera acabar incluso con el juego en los casinos, verdad?
Ahora se dice que si empezamos por ahí terminamos por allá; claro, de todas maneras hay que tratar de hacer alguna crítica, pero la gran realidad es que es muy fácil escribir en un despacho, olvidándose de que hay aquí de medio millón a un millón de desempleados y cientos de obreros que trabajan en los centros de diversión: en los cabarets, en los casinos, en los restaurantes, en los hoteles—, porque yo me encontraba al obrero de hotel, y decía: “Oye, esto es un problema, nos vamos a quedar sin trabajo, no hay turistas.” Y el otro decía: “Oye, esto es un problema.” Todos, miles de obreros me planteaban, llenos de angustia, el problema.