Ejemplos ?
Si hace tres años había sólo un puñado de liceos públicos de excelencia, como el Instituto Nacional y el Carmela Carvajal, este Gobierno ya ha inaugurado 60 liceos de excelencia, en todas nuestras capitales regionales y en lugares tan postergados como Alto Hospicio, Puente Alto, Renca, Cerro Navia, Conchalí, Quilicura, San Bernardo, Loncoche, Purén, Angol, Lota, Coronel y Lebu.
Verdad que estos regocijos acababan siempre con rejo a la redonda, que ni estando muerto el Maestro dejara de sentir el alboroto; pero esto en nada arredraba a la Carmela, porque su divisa era aquella de que "después de un gusto...", que, al fin y al cabo, vino a ser divisa de todo el muchacherío.
Como comprenderas estoi intranquilo por la falta de noticias tuyas, de mi mama, hijita i toda la familia i ansio de ver una letra de mi Carmela portadora de buenas noticias Supongo que en este tiempo habras tomado tus baños i andado bastante i que ninguna novedad habra sobrevenido en tu salud.
Autor: Montevideo Diciembre 6 de 1878 Señora Doña Carmela C. de Prat Valparaíso Mi adorado bien...
A mamá, abuelita, Conchita, defonsa, Braulia, Antuquita, David Jose Jesus, niñas i niños muchas memorias. A mis chiquitines mil besitos i tu mi dulce Carmela recibe los votos egoistas, que por nuestra felicidad hago en todo momento.
Blanca como la nieve, colorada como las tardes de mayo, sana como el aire de aquellas alturas, amorosa como una codorniz enjaulada, tenía un juego de boca, y una caída de ojos, y unas manos, y una trenza, y unos tobillos que, como dice Salvador, poeta de Granada, hablando de otros pies: ¡Desde allí al Cielo! ¡Ay, Carmen, Carmela, Carmelita!
Como curiosidad tradicional bastará que apuntemos el principio de cada uno, que fácil será averiguar el resto al que en ello ponga empeño. ::«Si es que no he errado la ruta, ::vive aquí doña Carmela ::que es tan grandísima...
El Maestro, por su parte, trataba de hacer esfuerzos para pelearse con Morfeo, pero al fin se persuadió de que era en vano, y dióse a pensar que no pudiendo él, como no podía con el sueño, cuánto menos había de poder Carmela con ese genio que Dios le dio.
Una mañana, cuando acababan de administrarle la vigésima nuez, entró una vecina, la cacharrera de al lado, y dijo a la señá Carmela: -¿Tié usté un pavo listo ya?
Son tres. Una de ellas, Melita -diminutivo de Carmela-, es de perfectísimas facciones, y la familia espera siempre al novio millonario.
Profundamente reconocida por la caballerosidad de su procedimiento hacia mi persona y por las nobles palabras con que se digna honrar la memoria de mi esposo, me ofrezco muy respetuosamente de usted atenta y afma. S.S. Carmela Carvajal de Prat
-Y el cocinero le pone seis duros al señor marqués... y arza -repuso la señá Carmela. A nuestro pavo se le había cubierto de lividez la cresta, el moco y las carúnculas; al dejarlo en tierra la señá Carmela, apenas podía tenerse en las patas.