Cantar de los Cantares


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Cantar de los Cantares

 
lit. y bib. Libro canónico del Antiguo Testamento, que se atribuye a Salomón.
Traducciones

Cantar de los Cantares

cantico dei cantici
Ejemplos ?
Sólo sé que esa voz, detenedora Del mísero Reinaldo en la espesura Bajo el poder de la celosa maga, Era la voz de tórtola judía Que gime en el Cantar de los cantares; La voz de anacreóntica paloma Donde hasta el himno se transforma en beso; Del persa ruiseñor la melodía Que de Jafiz en el Diván resuena, Y hasta el chirrido alegre y discordante Con que alivia al cansado caminante La cigarra del Ática en estío.
Tiene tu Libro, que en el alma imprime consuelo para todos los pesares, un cantar que por tierno y por sublime se apellida el Cantar de los cantares; y aquel idilio, que en acción sucinta recónditos misterios nos declara, cuando el amor de Dios y el alma pinta, al de esposo y esposa lo compara.
Es como un pequeño fragmento de El cantar de los cantares, o mejor diré del Gita-govinda, cuyos requiebros, ternuras y descripciones materiales pueden interpretarse por estilo ultramundano y trascendente.
Pero quien leyere el Cantar de los Cantares y entendiere que el esposo del alma es el Verbo de Dios, y diere crédito al evangelio publicado según los Hebreos, que recientemente hemos traducido —en el que, refiriéndose a la persona del Salvador, se dice: Hace poco me tomó mi madre, el Espíritu Santo, por uno de mis cabellos—, no tendrá reparo en decir que el Verbo de Dios procede del Espíritu, y que, por tanto, el alma, que es esposa del Verbo, tiene por suegra al Espíritu Santo, cuyo nombre entre los hebreos es de género femenino, RUAH.
Y cuando haya enriquecido la celda de su pecho con todos estos tesoros, aprenda de memoria los Profetas, y el Heptateuco, y los libros de los Reyes, y los Paralipómenos, y los volúmenes de Esdras y de Ester, para que, finalmente, pueda leer sin peligro el Cantar de los Cantares»(75).
Su acento es amoroso y sentido como el eco de la quena. Su sonrisa tiene todo el encanto de la esposa del cantar de los cantares, toda la sencillez de una plegaria.
Las voces esposo y esposa sólo se empleaban en sentido místico o bí­ blico, por ejemplo: al traducir el Cantar de los Cantares, como que viene de spondere (empeñar palabra), de sponsum (promesa) o de sponsus (pro­ metido).
— No era la esposa sencilla del Cantar de los cantares, no era la Virgen de Israel, gallarda como las palmas de Samir: ajada la tez de rosa y ulcerado el pecho, con inquietud febril se revolcaba del vicio impuro en el candente lecho!
Leed si no el Cantar de los Cantares, y decidme si aquel amor suavísimo y delicado, si aquella esposa vestida de olorosas y cándidas azucenas, si aquella música acordada, si aquellos deliquios inocentes, y aquellos subidos arrobamientos, y aquellos deleitosos jardines no son, más bien que cosas vistas, oídas y sentidas en la tierra, cosas que se nos han representado como en sueños en una visión del paraíso.
Aquí era todo comentar el Cantar de los Cantares intelectualizado, allí pasaban del Evangelio al Apocalipsis; el uno es de sumisión y fe sobre todo, el otro, sobre todo de pobreza y libertad; regular y eclesiástico el uno, secular y laico el otro.
Conozco, desde luego, pacientes que han conservado el simbolismo arquitectónico del cuerpo y de los genitales (el interés sexual sobrepasa con exceso el terreno de los genitales exteriores), y para los cuales las columnas y los pilares representan las piernas (como en el Cantar de los cantares); cada puerta, una de las aberturas del cuerpo («agujero»); las cañerías, el aparato vesical, etc.
En el primero de estos círculos de representaciones hallamos elaborados ya por los usos del idioma un precipitado de metáforas de la fantasía, procedentes de las épocas más antiguas (la «viña» del Señor, la «semilla», el «jardín de la doncella» en el Cantar de los cantares).