Cannas

Cannas (Cannae)

 
hist. Batalla en que Aníbal derrotó a los cónsules romanos Emilio Paulo y Terencio Varrón (216 a C).
Ejemplos ?
Recordemos que en Cannas los manípulos formaron con su profundidad doblada, es decir, con 16 hombres; un experimento que costó a los romanos 50 000 muertos.
C., se nombró cónsul a un noble sin fortuna, Lucio Emilio Paulo, hijo del cónsul del mismo nombre muerto en Cannas durante la Segunda Guerra Púnica, padre biológico de Publio Cornelio Escipión Emiliano.
La victoria de Napoleón sobre los aliados no fue tan exitosa como él quería, pero los historiadores y aficionados reconocen que el plan original le reportó una victoria significativa. Por esa razón, Austerlitz es a veces comparada con otras grandes batallas tácticas, como Cannas o Höchstädt.
Esta sabia resolución de Escipión probablemente salvó a Roma, porque si los cartagineses hubieran mantenido su dominio indiscutible en Hispania, habrían podido concentrar todos sus esfuerzos en apoyar a Aníbal en Italia, y podrían haber enviado fuertes refuerzos después de la batalla de Cannas que habrían obligado a Roma a rendirse.
En 1018 los normandos guiados por Gilberto Drengot y pagados por Melo de Bari, jefe de los sublevados lombardos habitantes de Apulia se enfrentaron con los bizantinos guiados por Basilio Boioanes, siendo derrotados por este último. Ciudadela de Canne della Battaglia: donde están las ruinas de la antigua ciudad medieval de Cannas.
Cannas (en latín Cannae) fue una antigua ciudad de Apulia, situada a 9 kilómetros del mar Adriático, y erigida en una altitud de 54 m que dominaba la orilla derecha del río Ofanto.
En 1456 hasta la diócesis fue disuelta y unida a la de Barletta. Además de la batalla de Cannas del año 216 a. C., y debido a su posición estratégica esta localidad fue lugar de otros actos bélicos.
En la batalla de Cannas, descrita por Polibio, evidencian los grandes talentos de Anibal, y la representación de la batalla es explicada por Quintus Icillius en su obra Memorias militares sobre los griegos y los romanos, y aunque los cartagineses hubiesen adoptado el orden profundo de los griegos, sus batallas no se parecen en nada a las de Epaminondas y de Alejandro Magno, debiendo Anibal casi todas sus victorias al empleo de dos maniobras: la una servirse de su superior caballería para rodear o cortar las alas de su enemigo, y la otra en aprovecharse de los accidentes para ocultar una parte de sus fuerzas, que durante la acción venían a caer sobre la retaguardia del enemigo que él batía de frente.
El año siguiente envió ayuda, en consecuencia, a la batalla del Lago Trasimeno y también una estatua de oro de la Victoria. La batalla de Cannas fue la última ocasión en que pudo ser útil, puesto que antes del fin del 216 a.
Después de eso las noticias desaparecen, pero no debió tardar en caer a manos de los romanos después de la retirada de Pirro. En la Segunda Guerra Púnica se declaró partidaria de Aníbal justo después de la batalla de Cannas en el 216 a.
Bajo la dominación bizantina, Cannas vio su período de mayor crecimiento hasta 1083, cuando, al pasar a dominio de los normandos fue destruida por Roberto Guiscardo para vengarse de la revuelta guiada por su pero inexorable éxodo de sus habitantes los llevó a emigrar a Barletta.
Por ello, en 1303, su territorio fue anexionado por Carlos II de Anjou al de Barletta. Los ciudadanos de Cannas ocuparon allí el burgo de Santiago con su iglesia del mismo nombre datada en el siglo XI.