Candía

Candía

 
Nomos y c. de Grecia, en la isla de Creta. (V. Iráklion.)
Ejemplos ?
Luego que Pizarro, transcurridos muchos meses, recibió refuerzos y salvó de la crítica situación en que se 'había hallado en las islas del Gallo y de la Gorgona, se dirigió á Tumbes, en cuyo puerto hizo desembarcar a Pedro de Candía en calidad de embajador.
Con todo ello le mandó tornar otra ues con el chasque al puerto de Sancta. Quando llegó, dizen que el conpañero se abía muerto y ancí se fue este dicho Candía a España con su oro y plata y rrequiesas.
En la captura del inca Atahualpa, fue Pedro de Candía quien,disparando una bombarda o pequeña pieza de artillería, dio la señal para que comenzase la matanza de los indios.
Del rescate del inca le tocaron á Pedro de Candía cuatrocientos siete marcos de plata y nueve mil novecientas onzas de oro. Ya que incidentalmente hemos hablado del rescate de Atahualpa, es oportuno consignar que lo repartido entre los ciento setenta audaces aventureros que apresaron al Inca, subió a treinta y cinco mil cuatrocientos ochenta y seis marcos de plata y novecientas cincuenta y un mil novecientas treinta y dos onzas de oro.
Luego en el mismo encuentro le mató don Diego de Almagro al dicho capitán Candía, porque al desparar los echaua toda las piesas por alto y por los lados y ancí le dio una lansada.
Candía logró probar su inocencia, y Hernando Pizarro mandó decapitar á Mesa. Alonso Mesa, natural de las islas Canarias, era soldado de infantería en la traición de Cajamarca y fué el que, en unión de Miguel de Astete, tomó prisionero á Atahualpa; y le hubiera dado muerte á no imi edirlo Pizarro.
I Pedro de Candía Cuando Francisco Pizarro se vio, en la isla del Gallo, abandonado por sus compañeros de aventura, sólo trece hombres se resolvieron á permanecer con él y sufrir todas las penalidades anexas á lo desesperado de la situación.
Candía mostró inmediatamente la carta á su caudi- llo, dándole así una prueba de lealtad. Esto sucedía en los momentos en que Vaca de Castro enviaba á Almagro proposi- ciones de paz.
A este tiempo, el capitán Saucedo, uno de los mejores amigos de Al- magro y que acababa de derrotar la vanguaixlia realista, comu- nicó á Pedro de Candía orden de que variase la situación de la artillería.
Uno de los capitanes, Alonso Mesa el Canario, conspiraba contra Hernando. Este, creyendo que Candía no era extraño al proyecto revolucionario, lo hizo arrestar y quitó el mando de la conquista.
Desde entonces Pedro de Candía vivió resentido con los Pizarro; y cuando, muerto el marqués, Almagro el Mozo se proclamó gobernador del Perú, aceptó sin vacilar el mando de la artillería.
En esta época desplegó Candía toda su actividad é inteligencia, y en breve tiempo fabricó mosquetes y cañones. El yerno de Pedro de Candía, que militaba en las filas de Vaca de Castro, le escribió pidiéndole que falsease la artillería, arma en que los almagristas cifraban toda su sui erioridad sobre el enemigo.