Campo de Marte

Campo de Marte (Campus Martius)

 
hist. En la ant. Roma, llano situado cerca del Tíber y consagrado a Marte. En él se celebraban las fiestas dedicadas al dios de la guerra.
Ejemplos ?
Les llamó los "Celeres." 717 a.C. Su elevación a la inmortalidad se produjo cuando Rómulo pasaba revista a su ejército en el "Caprae Palus" en el Campo de Marte.
Al terminarlo emitió una orden para que todos los ciudadanos de Roma, caballeros e infantería por igual, debían concurrir en el Campo de Marte, cada uno en sus centurias.
Entendemos que estas disposiciones se llevaron a cabo con tanta rapidez que los estandartes, que se recogieron en el Tesoro y fueron llevados por los cuestores al Campo de Marte por la mañana, abandonaron el Campo a la hora cuarta del mismo día, y el ejército recién alistado se detuvo en la décima piedra miliar, seguido por unas cuantas cohortes de veteranos como voluntarios.
La posterior Aurora había despedido a las estrellas rielantes. 100 Se reúnen los pueblos en el sagrado campo de Marte y se instalan en sus cimas.
Ese año, los censores Cayo Furio Pacilo y Marco Geganio Macerino asentaron la Villa Pública en el Campo de Marte, y se hizo por primera vez el censo del pueblo.
Los obreros se habían congregado en gran número en el Campo de Marte y en el Hipódromo para preparar sus elecciones al Estado Mayor General de la Guardia Nacional.
Decididos a arrostrar con frente serena toda clase de peligros se han lanzado al campo de Marte con la firme resolución de sacrificarse en aras de la patria o reconquistar su libertad, sus derechos, su tranquilidad y su gloria.
Dice que el pre­tor los juzgó en su tribunal del Campo de Marte; pero el prefec­to de Roma tenía su tribunal en el Capitolio y no en el Campo de Marte, que, después de haber servido para celebrar los comi­cios, se utilizaba entonces para la revista de los soldados, las carreras y los juegos militares: sólo esto demuestra la falsedad.
Y cuando, por último, los obreros aparecen ante el Hôtel de Ville para entregar al Gobierno provisional una colecta patriótica hecha por ellos en el Campo de Marte, se enteran con asombro de que el París burgués, en una lucha imaginaria montada con una prudencia extrema, ha vencido a su sombra.
Uno extiende, más que el vecino, en los surcos las filas de árboles; éste, de sangre más generosa, baja al campo de Marte a caza de honores; esotro lucha confiado en su buen nombre y sus virtudes cívicas; aquél se autoriza con la turba numerosa de sus clientes, pero la necesidad iguala altos y bajos con la misma ley, y en la vasta urna se revuelven los nombres de todos.
En el delirio de mis sueños te sujeto con mis brazos; cuando huyes, cruel, te persigo por el césped del campo de Marte, y a través de las ondas inquietas del río.
Podríamos hablar ahora de los Campos de mayo, o grandes asambleas guerrero-político-religiosas que celebraban en este mes los antiguos francos; de cómo la dinastía napoleónica las ha plagiado luego en el Campo de Marte y en los campamentos de Châlons; de los célebres Cuadros de mayo, que durante muchos siglos presentaron los plateros de París en la catedral de Notre-Dame; del Árbol de mayo o el Mayo a secas (árbol majalis), que se planta todavía a la puerta de la casa de las doncellas a quienes se quiere agasajar, adornándolo con cintas, flores, dulces y otros obsequios, y de cómo Napoleón el Único falleció el 5 de mayo, título de la famosísima oda de Manzoni...