Ejemplos ?
-¡Ah! Camila es encantadora -dijo un admirador de la madre. -¿Y cómo consiente usted que su niña, que está tan bien educada, pase tantos ratos al lado de esa chicuela?
¿Es error dc fantasma convertida en forma de mi amor y mi deseo? Camila es ésta que está aquí dormida; no puede d’otra ser su hermosura.
Árboles gigantescos de grueso tronco y grandes hojas de diversos matices, desde el verde más claro al más obscuro; flores desconocidas en su mayor parte, de vivos colores y embriagador aroma; pájaros preciosos que iban a refugiarse en sus nidos; una aldea formada de chozas; algunos animales, al parecer domésticos, pero que Camila no recordaba, haber visto nunca; un calor sofocante y una soledad absoluta en lo que a los mortales se refiere; he aquí lo que halló la hija del gigante cuando volvió de su desmayo.
Su padre la acompañaba casi siempre, pues verse al lado de ella era ya la sola ventura que a León le quedaba. Viajaron por todas las partes del mundo, deteniéndose en muchos de sus países más notables para ofrecer a Camila algún descanso.
Una noche, poco después de haberse acostado el gigante, le fue a buscar uno de los marinos que le acompañaban en el buque y le dijo en voz baja para que Camila, que dormía en la cámara contigua, no le oyese: -La noche está obscura, el mar agitado, todo anuncia la proximidad de una tormenta.
Pocos días después, una partida penetró a mano armada en el tranquilo pueblecito; y cercando la casita blanca arrebató de ella a Camila y su amante, que fueron traídos a la presencia de Rosas, y pocas horas después condenados a muerte.
Cuando Camila no necesitó ama, doña Fermina y Juan de Dios quisieron llevarse a la viuda a su servicio; ella no consintió, y acaso de aquella negativa nacieron todas las desgracias de su hija.
No fue tan grácil la veloz Camila, Sobre intactas espigas revolando; Y el lauro del ingenio te otorgara La misma de Sinesio profesora, Decoro y flor y luz de Alejandría.
Benigna, que la quería tiernamente, sintió un inmenso vacío en su derredor; pero en la infancia se olvida fácilmente, y poco tardó en compartir los juegos de Camila.
Después de breve tiempo vino la nueva fatal de haber sido vencido y preso el rey Aristónico, quien seguramente no quisiera Apolo que fuera vencido, y de ello le pesaba, significándolo con lágrimas de su piedra, por lo que no tan fuera de propósito nos pintan como veraz la condición de los demonios los poetas con sus versos verosímiles, aunque fabulosos; porque en Virgilio leemos que Diana se duele y aflige por Camila...
Después de haberme dejado mirar unos minutos, mi madrastra me dijo: »–Mi querido Pacheco, permaneced en esta puerta, y cuando llegue el instante oportuno vendré a avisaros. »Cuando Camila entró en la habitación pegué mi ojo al agujero de la cerradura y vi mil cosas que me cuesta trabajo contar.
-¿Pero quién diría -exclamó riéndose y comparando la esbelta y graciosa figura de su hija con el defectuoso cuerpo y el feo rostro de Benigna-, que estas dos criaturas han nacido en el mismo día? Vean ustedes: Camila le lleva más de la cabeza.