Calixto


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Calixto

 
Nombre de varios papas.
Traducciones

Calixto

Callisto
Ejemplos ?
He visto en el umbral de Calixto a su antiguo señor, aquel que le habla hecho poner el rótulo de vendible, que le había precipitado entre los esclavos de desecho; y ahora veía yo al antiguo señor excluido mientras otros esclavos eran admitidos.
Cabrera se unieron ulteriormente, también como delegados, el señor José Isasa y los doctores José Roque Savid y Miguel Calixto del Corro.
Taguada 74 Juan Pezoa 75 Félix Severino 76 Miguel Méndez 77 Ramón Chenques 78 Antonia Murullen 79 Pedro Murullen 80 Agustín Casanova 81 Manuel Córdova 82 Manuel Rodríguez 83 Agustín Concha 84 Valentín Aguilar 85 Lorenzo Aguilar 86 Alejo Adriazola 87 Miguel de Olave 88 Martín Rodríguez 89 Beatriz Rojas 90 Calixto Reyes 91 José Cerda 92 Ignacio de los Ríos 93 Carlos López 94 Antonio Riquelme 95 Cristóbal Ávila 96 Jacinto de Sepúlveda 97 Agustina de Aravena 98 José Girón 99 Cayetano Girón 100 Josefa Poblete 101 Ramón Alegría 102 Fco.
Sobre este punto pido me permitan hacer las reflexiones siguientes: En primer lugar parece que de justicia se debe recurrir a implorar la piedad del sumo pontífice, que, como vicario de Dios en la Tierra, gobierna un pueblo, y como piadoso padre de la república cristiana se moverá con tierno corazón a interponer su suprema autoridad para que no se extermine una que en los más calamitosos tiempos acudió por medio de sus naturales a su amparo con su valor y consejo, como se vio manifiesto en los pontificados de Juan, Pascual y Calixto...
Era D. Calixto un caballerete cordobés, gracioso, bien plantado y con algunos bienes de fortuna. Muchas mocitas solteras de Sevilla, donde él estaba estudiando, se afanaban por ganar su voluntad y conquistarle para marido; pero la empresa era harto difícil.
Calixto Silva se enteró -al regresar de un viaje que había durado cuatro meses-, de que su tío y tutor, aquel excelente don Juan Nepomuceno, a quien debía educación, carrera, la conservación y aumento de su patrimonio y el más solícito cuidado de su salud, iba a casarse..., ¿y con quién?, con la propia Tolina Cortés..., la casquivana que de modo tan terco había tratado de atraerle a él, Calixto, mediante coqueterías, artimañas y diabluras, cuyo efecto fue contraproducente, pero cuyo recuerdo, ante la noticia, le causaba una impresión de temor y repugnancia.
Don Calixto Muñetón, lumbrera del pueblo, que arengaba siempre en los veintes de julio y cuando venía el obispo; que leía muchos libros y que compuso novena del Niño Dios, vino también a visitarnos.
Así le devolvía la manera como había sido tratado aquel esclavo relegado antaño al primer grupo, el grupo con el cual el pregonero ensaya su voz; ahora era él, el antiguo esclavo, quien podía juzgarlo y considerarlo indigno de su casa. El amo vendiera a Calixto.
Don Calixto, y no sin fundamento, pasaba por un desaforado mariposón, seductor y picaruelo. Iba revoloteando siempre de muchacha en muchacha, como las abejas y las mariposas revolotean de flor en flor, liban la miel y sólo por breves instantes se posan en algunas.
No tardaré yo en evacuar el castillo y fortaleza cuya custodia me habíais confiado. El alférez Calixto de Vargas quedará mandando la hueste, y, dentro de veinticuatro horas os haré entrega de todo.
Asistió Calixto a la ceremonia nupcial, estremeciéndose interiormente de rabia al mirar la tersa guirnalda de azahares que, bajo la nube de tul del velo, coronaba la frente audaz de la diabólica criatura.
A pesar de todo y a pesar de la grande impaciencia que D. Calixto manifestaba, D.ª Eufemia redobló su austeridad y nunca quiso consentir en favores de más cuenta que los aquí mencionados hasta que al novio y a ella les echase el cura las bendiciones.