C.A.E.

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C.A.E.

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Ejemplos ?
Los surtidores goteaban, gimiendo bajito, e Isabel también gimió; el son del agua que cae se adapta a la alegría lo mismo que a la pena; para unos es concierto divino, para otros, queja desgarradora.
García de Paredes contaría cuarenta y cinco años; era alto y seco y más amarillo que una momia; dijérase que su piel estaba muerta hacía mucho tiempo; llegaba la frente a la nuca, gracias a una calva limpia y reluciente, cuyo brillo tenía algo de fosfórico; sus ojos, negros y apagados, hundidos en las descarnadas cuencas, se parecían a esas lagunas encerradas entre montañas, que sólo ofrecen obscuridad, vértigos y muerte al que las mira; lagunas que nada reflejan; que rugen sordamente alguna vez, pero sin alterarse; que devoran todo lo que cae en su superficie; que nada devuelven; que nadie ha podido sondear; que no se alimentan de ningún río, y cuyo fondo busca la imaginación en los mares antípodas.
Y se puso a pensar en todas las niñas que conocía y que tenían su misma edad, para ver si podía haberse transformado en una de ellas. - Estoy segura de no ser Ada - dijo-, porque su pelo cae en grandes rizos, y el mío no tiene ni medio rizo.
—¡De veras viejita! No gasté nada...nada... -y sin más poderse sostener en su borrachera, cae. —¡Briago de tal! —grita con desprecio la mujer y lo arrastra como puede hasta la cama.
De tres lanzadas cae el corcel muerto; mas súbito se pone en pie Zerbino, que a aquellos tres que su corcel le han muerto, se acerca por vengar harto mohíno: primero a Mosco, que es mozo inexperto y por atarlo encima de él se vino, clava la lanza, le traspasa el flanco y arroja de la silla frío y blanco.
¿Dónde vas si al ocaso Te hieren las campanas Y quiebran tu remanso Las bandadas de coplas Y el gran rumor dorado Que cae sobre los montes Azules sollozando?
en cuanto... «no tengas nada que hacer aquí?» Te pondremos la cama en el cuarto que cae a la carretera... Te distraerás con los compañeros en la cocina...
Lo distingue muy bien; y ve los hilos oscuros de sudor que arrancan de la cruz y del anca. El sol cae a plomo, y la calma es muy grande, pues ni un fleco de los bananos se mueve.
¿Dónde está Rumiñahui, Calcuchima altanero, Quisquis el valeroso, temibles generales Que, en torneos dichosos, mostraron el acero de sus brazos potentes, trocados en puñales? Cae el Sol prisionero...
Estas curvas que aparecen al centro del cráneo se sostienen con un poco de gel controlado con una irrigación de diamantina; de tal modo que el colorido verde haga contraste con la colita dorada que aquí ves, no, aquí mira. Así cae en punta y se ve uno "negliyé".
¡Y que no preguntan los gachones con mucha fantesía! ¡Y no le contestes, y te zumban una de tortas que se te cae jasta el apellío!
Y don Burro, que vuela para sabio, boquiabierto se le cae su labio: -Yo opino que no vale ni un pepino quien nada hace y critica a su vecino.