Borgia

Borgia

 
Ilustre familia romana originaria de Aragón y Valencia. Algunos de sus miembros fueron representativos de la sociedad renacentista italiana.
Ejemplos ?
Para mí sigue habiendo algo casi increíble en la idea de un joven campesino de Galilea que imagina poder llevar sobre sus hombros la carga del mundo entero: todo lo que ya se había hecho y sufrido, y todo lo que quedaba por hacer y sufrir: los pecados de Nerón, de César Borgia...
La historia guarda sobre estos puntos profundo silencio, si bien libro hemos leído en que se afirma que fue hijo natural del terrible César Borgia, duque de Valentinois.
Comprendió que casarse con ella teniendo el fatum del delito suspendido sobre su cabeza sería una traición como la de Judas, un crimen peor que todos los que planearon los Borgia.
opina igual. César Borgia, su modelo, vive de noche; nadie sospecha, ni los más próximos, lo que la madrugada traerá consigo. Todos los tiranos, desde Sila a López, esconden sus designios, como la tempestad esconde entre las nubes sus maquinaciones eléctricas.
Descendiente del Papa Alejandro VI (Rodrigo Borgia) y de San Francisco de Borja, duque de Gandía, el príncipe de Esquilache, como años más tarde su sucesor y pariente el conde de Lemos, gobernó el Perú bajo la influencia de los jesuitas.
En medio de ese desquicio El Papa Borgia está orando (mientras pellizca a una niña), Tan sólo un bardo protesta: Lamartine, con voz airada; Para restaurar el orden se llamó a Marat.
Unos y otros se fundaban en donaciones. Se sabe como el papa Alejandro VI se sirvio de su bastardo César de Borgia para invadir todos estos principados.
Llegué a mi cuarto. En medio de la alcoba había una cama rodeada de blandones, como en Lucrecia Borgia están los ataúdes de los convidados.
DON ANTONIO Vaya usted a que eso produzca efecto en estómagos que se han engullido los venenos de Lucrecia Borgia como quien se traga pastillas de la Mahonesa.
No pierde su encantadora virtud al pie de los altares, entre vagos vapores de incienso, y a la luz temblorosa de los cirios. Noté que las muchachas conservaban la fatal belleza que hizo temibles a Eva, a Lucrecia Borgia y a la Otero.
Yo estaba tan admirada al ver aquella escena, que casi no acertaba a preguntar la causa de los súbitos temores de mi tía; al fin la cosa me pareció hasta chistosa y exclamé riéndome: -¿Está envenenado ese papel, tía? ¿El viejo Simón tendrá sus rasgos a lo Borgia, como en la historia que leíamos el otro día?
CHAVEZ, Ezequiel A, La Educación en México en la Época Precortesiana, Editorial Jus, México, 1958. Códice Borgia, Fondo de Cultura Económica, México, 1963.