Ejemplos ?
Don Carlos de Borbón y de Este es el único príncipe soberano que podría arrastrar dignamente el manto de armiño, empuñar el cetro de oro y ceñir la corona recamada de pedrería, con que se representa a los reyes en los viejos códices.
Los delitos que pueden imputarse a son en sustancia que los han tenido siempre por más sólidos los derechos de la casa de Austria que los de la casa de Borbón; este imaginado delito ha sido común en, aunque con más fuerza en; pero supuesto lo referido, no podrán negar los mayores contrarios de que no ha dado motivo para la venganza que pretende ejecutar el ministerio de Madrid aboliendo del todo, de donde convence y prueba manifiestamente que, no habiendo dado causa, es injusta la razón de que se valen para oprimirnos.
“Lo primero, porque si la preponderancia de las fuerzas del ejército de línea nos ha puesto más de una vez al borde del precipicio y aun no podemos destruir a este enemigo interior que tiene ocupadas nuestras mejores provincias, ¿para qué empeñarse en una nueva guerra con el gabinete portugués, que infaliblemente ha de reclamar con las armas los derechos de sucesión tantas veces protestados por la señora infanta doña Carlota de Borbón?” “Lo segundo...
Una mirada de gran Rey. Salí, y un momento después cabalgaba llevando por escolta diez lanzas, escogidas, de Borbón. No hicimos parada hasta San Pelayo de Ariza.
Mis ayudantes de campo, el capitán don Manuel Gómez y Santos, y el teniente don Manuel Sánchez Moscoso, ambos de voluntarios del Rey repartieron en la línea mis órdenes, y estoy muy satisfecho de ellos, lo mismo que de los del señor mayor general, el subteniente del real Borbón, don Juan José Vianqui, y el ayudante mayor del provincial de Potosí don Juan de Dios Saravia, a quienes empleé repetidas veces.
Cuando nosotros, fieles a nuestras promesas, sacrificábamos nuestra seguridad y dignidad civil por no abandonar los derechos que generosamente conservamos a Fernando de Borbón, hemos vistos que a las relaciones de las fuerzas que le ligaban con el Emperador de los franceses ha añadido los vínculos de sangre y amistad, por lo que hasta los gobiernos de España han declarado ya su resolución de no reconocerle sino condicionalmente.
Como no debe pertenecer la discordancia, meramente eufónica, creo yo, en el tutti de abajos que llevamos oídos de uno de los tres elementos revolucionarios, el cual, por decir «¡Abajo los Borbones!», dijo: «¡Abajo doña Isabel de Borbón y toda su descendencia!», dicho que, tomando al pie de la letra, dejaba la senda del trono accesible, por ejemplo, a cualquiera de los colaterales de la hija de Fernando VII.
La dotación del Rey y de su familia se fijará por las Cortes al principio de cada reinado. Art. 50. La Reina legítima de las Españas es Doña Isabel II de Borbón. Art. 51.
Extinguidas las líneas de los descendientes legítimos de Doña Isabel II de Borbón, sucederán por el orden que queda establecido, su hermana y los tíos hermanos de su padre, así varones como hembras, y sus legítimos descendientes, si no estuviesen excluidos.
"Ramillete de Varias Flores Poéticas" (1675) "La Gitana al Niño Jesús" "Romance Pastoril" "El Sueño de Cielo" "A la Temprana Muerte de Don Baltasar Carlos, Príncipe de España" "A la Desaparición de la Reina Doña Isabel de Borbón"
Cuando me halle sin tantas atenciones propondré a vuestra señoría los premios de los oficiales y tropa que más se han distinguido en esta acción, y tendrán su correspondiente lugar el teniente de voluntarios del Rey, don Manuel de Orna, el subteniente del mismo cuerpo don Anselmo Rial, y los abanderados del real Borbón don Ramón García Pérez, que colocó el pabellón de su cuerpo en la cima del monte, y el de voluntarios del Rey don Luis Toribio Reyes que con su fusil y a la vanguardia ocupó dicho sitio.
Extinguida la rama de los Valois, ascendió al trono la de Borbón, con Enrique IV (1589-1610), que se convierte al catolicismo, pero con el edicto de Nantes (1598) aseguró los derechos de los protestantes, restableciendo la paz religiosa.