Bonifacio

Bonifacio

 
Nombre de varios papas y antipapas.
Bonifacio I, san Papa en 418-22. Intervino en África, en las Galias y en Oriente.
Bonifacio II Papa en 530-32. Puso fin a la herejía semipelagiana.
Bonifacio III Papa en 607. Decretó que se eligiera al Papa tres días después de celebradas las exequias de su predecesor.
Bonifacio IV, san Papa en 608-15. Transformó el Panteón en iglesia cristiana.
Bonifacio V Papa en 619?25. Difundió el cristianismo en Inglaterra.
Bonifacio VI Papa en 896.
Bonifacio VII (Francon) (m.985) Antipapa en dos ocasiones (974 y 984-98). Fue excomulgado por Benedicto VII (975).
Bonifacio VIII (Benedetto Gaetani) (1235?-1303) Papa en 1294-1303. Defendió las inmunidades clericales y proclamó la superioridad del Papa sobre todos los reyes de la Tierra.
Bonifacio IX (Pietro Tomacelli) Papa en 1389-1404. Aumentó considerablemente el impuesto pontificio de la anata.
Traducciones

Bonifacio

Bonifacio
Ejemplos ?
Pero el diablo le hizo pensar en el riesgo que corría de ser tomado por un hombre ordinario, un santo, un Bonifacio, un Pantaleón.
Y, ¿cómo no citar a San Bonifacio, el apóstol de Alemania, que en el año 745 fue elegido Obispo de Colonia con el consentimiento del Papa Zacarías?
Baste con remitir al artículo Vasconia, de la Enciclopedia Espasa (1929), redactado por D. Bonifacio Etxegarai Korta, secretario del tribunal Supremo y académico de número; el Proyecto de Estatuto Vasco- Navarro de las Comisiones Gestoras (Diputaciones), en el que Euskalerria figura como equivalente euskérico de País Vasco-Navarro (1932), o la mención del programa de TVE, apenas iniciada la transición (1976-1977).
—El Presidente, Enrique Restrepo García —El secretario, Luis Felipe Angulo. Poder Ejecutivo- Bogotá, Abril 11 de 1905. Publíquese y ejecútese. —(L. S.) R. Reyes El Ministro de Gobierno, —Bonifacio Vélez
¡Bonifacio! ¡Carta de Ugíjar! ¡Carta de tu tío! ¡Y vaya si es gorda! -¡Hombre! -respondió el maestro de capilla, girando como una esfera o globo terráqueo sobre el punto de su redonda individualidad, que descansaba en el asiento-.
Y don Bonifacio cerraba puertas y ventanas de la sala, y a obscuras empezaba a dar, hasta quedar rendido de fatiga, látigo sin misericordia.
Para imaginada, que no para escrita, es la escena a que el dómine llamaba juicio, parodia de la confusión y zalagarda que se nos reserva en el valle de Josafat para el día postrero de la bellaca humanidad. Para don Bonifacio tenían autoridad de evangelio las palabras del refrán: al niño y al mulo al...
Más tarde hace brillar la luz del Evangelio para Holanda Clemente Villibrordo, primer obispo de Utretch, mientras Bonifacio y Anscario atraen a la fe católica los pueblos germánicos; como Cirilo y Metodio a los eslavos.
A la tercera equivocación se llenaba la medida de la benevolencia magistral. Don Bonifacio echaba chispas por sus ojillos, y de sus labios brotaba esta lacónica y significativa frase: «¡Al rincón!».
No bien había vuelto la espalda el tío Juan, cuando su compadre y asesor cogió la pluma y escribió la siguiente carta, comenzando por el sobre: «SR. D. BONIFACIO TUDELA Y GONZÁLEZ, Maestro de Capilla de la Santa Iglesia Catedral de CEUTA.
El buen músico, gordo como un cebón y colorado como una remolacha, digería penosamente, paseando su turbia mirada de apoplético por el magnífico panorama del Mediterráneo, y del Estrecho de Gibraltar, del maldecido Peñón que le da nombre, de las cercanas cumbres de Anghera y Benzú y de las remotas nieves del Pequeño Atlas, cuando sintió acelerados pasos en la escalera y la argentina voz de su mujer, que gritaba gozosamente: -¡Bonifacio!
-Además... -prosiguió D. Bonifacio-, tus endiabladas moritas son muy sucias. -Lavar -respondió el moro, poniéndose en cruz y ladeando la cabeza-.