Bonaparte

Bonaparte (Bonaparte o Buonaparte)

 
Familia noble, oriunda de Italia, que se dividió en tres ramas, de las que se extinguieron las dos primeras, y la tercera, residente en Florencia, se trasladó a Córcega en el s. XVI. De esta rama, Luis María Fortunato Bonaparte se estableció en Ajaccio en 1612. Uno de sus descendientes, Carlos María (1746-1785), casó con María Leticia Ramolino, de la que tuvo numerosa prole: José, Napoleón, Luciano, Luis, Jerónimo, María Ana Elisa, Paulina y Carolina.
Ejemplos ?
Para 1810, Napoleón Bonaparte tenía invadida a España y los Reyes eran prisioneros de los franceses, gobernando España el hermano de Napoleón.
Terribles imágenes que el principio del mal, existente en el hombre, eterniza y del cual se encuentran copias cada siglo: bien porque este tipo entra en conversaciones humanas encarnándose en Mirabeau; bien porque se conforma con actuar en silencio como Bonaparte; o de comprimir el mundo en una ironía como el divino Rabelais; o, incluso, se ría de los seres en lugar de insultar a las cosas como el mariscal de Richelieu; o que se burle a la vez de los hombres y de las cosas como el más célebre de nuestros embajadores.
Eugenio de Llaguno.) Cienfuegos: (A Bonaparte.) «¡Quién fuera uno de aquellos hijos predilectos del genio que dictan la inmortalidad en los caracteres indelebles de su dichosa pluma!».
Porque entonces Cádiz y Málaga, Sevilla y Barcelona, bombardeadas por los españoles, tendrían algo que echar en cara a Zaragoza y a Gerona, y los liberales indígenas algún derecho para llamar bárbaro al extranjero Bonaparte.
Es verosímil que Inglaterra proteja la evasión de un partido que disminuye en parte las fuerzas de Bonaparte en España; y trae consigo el aumento y permanencia del suyo en América.
Asegúrase que Carlos IV le ordenó que no obedeciese a su hijo; que José Bonaparte le brindó honores, y que Carlota, la princesa del Brasil, le dio sus plenos poderes.
Quevedo: Lo dirá usted por Godoy, que envileció la nación, la empobreció, la desarmó, trató de matar al príncipe nuestro señor, de hacerse Rey de los Algarbes, y, finalmente, vendió a su patria y a su amo al infiel Bonaparte, que hace una cruel guerra de tres años a esta parte, reteniendo en cautiverio a toda la familia real...
Argote: Bueno es eso y muy justo; pero, abramos los ojos, y respecto de que tenemos un alma nacional con tres potencias, obremos de modo que nuestra adhesión al Rey y a la España sea efecto de una voluntad libre, y no de una ciega deferencia a personas que acaso y sin acaso nos entregarían como bestias a Bonaparte o a otro como él, o que se erigirán nuestros dueños, y que para llevar a cabo cualquiera de estos pensamientos, nos tratarían con la última crueldad.
La condición para recibir dicha herencia fue que adoptara legalmente el nombre del testador; el nombre de familia, no el de pila. Mi nombre de pila es Napoleón Bonaparte.
Yo me había hundido en el sillón que ella acababa de abandonar, repitiendo alelado: —Moissart y Voissart, Croissart y Moissart... De pronto, no pude contener un grito: —Napoleón Bonaparte Froissart!
Algunos franceses demostraron querer contestarle; pero él, levantándose, e imponiendo a todos silencio con su actitud, empuñó convulsivamente un vaso, y exclamó con voz atronadora: - ¡Brindo, señores, porque maldito sea mi abuelo, que era un animal, y porque se halle ahora mismo en los profundos infiernos! ¡Vivan los franceses de Francisco I y de Napoleón Bonaparte!
Aquí, según he oído decir, tuvo un hijo tan estúpido como él, llamado Napoleón Bonaparte Froissart, pero usted reconocerá que este nombre es también muy honorable.