Bo

Bo

 
Distrito de Sierra Leona, en la prov. del Sur; 5 219 km2 y 268 671 h. Cap., la c. homónima (39 000 h) que es también cap. de la provincia.
Ejemplos ?
Era la vuel- »ta á otro sistema colonial con otras formas, pero con incon- »venientes más graves aún. Colombia sería la metrópoli y Bo- »lívar el soberano.
De lo que apunta el apologista se saca en limpio, que Bo- lívar no fué actor en el hecho material de propinar el veneno; pero encubrió el delito.
En la década de 1990 actuó en la serie de televisión Hércules y comenzó a aparecer haciendo “cameos” en varios filmes, es decir, breves apariciones para reforzar el gancho comercial de dichas producciones; éste es el caso de Los fantasmas no pueden hacerlo, comedia picante protagonizada por Bo Derek.
Según don Justino, en materia de paladar erótico, era Bo- lívaí" como aquel bebedor de cerveza á quien preguntó el criado de la fonda:— ¿Qué cerveza prefiere usted que le sirva?
Yíi ha llovido, y recio, mi querido don Pastor, desde la época en que amigablemente departíamos en Lima, y en que yo barruntaba en usted algo así como tendencia á dejarse soli- viantai' por el demonio de la Tradición, demonio que ya de mí se había adueñado, y que me hacía dar ripio á la mano, bo- rroneando cuartillas de papel.
Estas arraigadas convicciones mías, estos lunares que en desapasionado juicio, encuentro en la figura histórica de Bo- lívar y que tuve la entereza de exhibir, merecían que se me refutase con argumentación sólida; mas no con razones ad hominem esto es, con insultos á la individualidad del escritor.
Manuscrito existente en la Biblioteca, 37 No encuentro razón para que el señor Paz-Soldán siga en- castillado en dar crédito sólo á la instructiva del reo, y en re- chazar las declaraciones posteriores á la entrevista con Bo- lívar.
La Cien quedó allí, al centro del valle de despe-gues cósmicos, serena, con una belleza de prisma y sus cristales ahumados, esperando guiar a las demás naves, dentro de pronto, rum-bo a la salvación de la humanidad.
Dicen sus biógrafos, el padre Francisco Losa y el licen- ciado Luis Muñoz, que el siervo de Dios Gregorio López es- cribió sobre Cosmografía, Historia, Medicina, Agricultura y otros ramos, del saber humano; y, aunque alguno de sus libros pudiera hallarse á nuestro alcance, no son el sabio ni las producciones de su ingenio los que hoy nos impulsan á bo- rronar cuartillas.
Son los únicos hijos del Nuevo •mundo, después de Washington, que dio al mundo la nueva •medida del gobierno humano, según la -vara de la justicia, •y legó el modelo del carácter más bien equilibrado en la •grí.ndeza que los hombres hayan admirado y bendecido. Bo- •lívar y San Martín fueron los libertadores de un Nuevo Mun- ido republicano, que restableció el dinamismo del mundo po- •lítico, por efecto de la revolución que hicieron triunfar.
Estos caballeros forman una colección pavorosa de "engrupidos" -¿me permite la palabreja?- que cuando se dejan retratar, para aparecer en un diario, tienen el buen cuidado de colocarse al lado de una pila de libros, para que se compruebe de visu que los libros que escribieron suman una altura mayor de la que miden sus cuerpos. Querido señor Monner Sans: La gramática se parece mucho al boxeo.
Ustedes saben que las arcas del Estado están enjutas, es decir, que no tienen un mal cobre para satisfacer la deuda externa; pues bien, yo remataré al país en cien mensualidades, de Ushuaia hasta el Chaco boliviano, y no sólo traficaré el Estado, sino que me acomodaré con comerciantes, con falsificadores de alimentos, con concesionarios; adquiriré armas inofensivas para el Estado, lo cual es un medio más eficaz de evitar la guerra que teniendo armas de ofensiva efectiva, le regatearé el pienso al caballo del comisario y el bodrio al habitante de la cárcel, y carteles, impuestos a las moscas y a los perros, ladrillos y adoquines...