Vizcaya

(redireccionado de Bizkaya)

Vizcaya (Bizkaya)

 
Provincia del N de España que forma parte de la comunidad del País Vasco. Limita con el mar Cantábrico al N, Guipúzcoa al E, Álava y Burgos al S y Santander al O. Su población es de 1 152 658 h. La capital es Bilbao. Su relieve es montañoso, dominado en dirección NO-SE por el anticlinal de Bilbao. El clima es oceánico con influencias mediterráneas. Los ríos son cortos y de abundante caudal, como el Nervión. Cultivos de judías, patatas y maíz. Ganadería vacuna e importante pesca. Yacimientos de hierro y gas natural. Importante industria: siderúrgica, naval, química, del papel, etc.
hist. La actual provincia de Vizcaya corresponde al antiguo señorío creado en la primera mitad del s. X. En 1379 se unió a la corona castellana, que respetó el derecho vizcaíno, que posteriormente sería reformado con el derecho foral que cuidaba del respeto de los fueros ante la potestad real. Inició una etapa de decadencia en el s. XVII al aumentar la presión fiscal sobre la industria de transformación del hierro (armas) y perder el monopolio del comercio de la sal. En el s. XIX se consolidó de nuevo la economía con la creación de una burguesía basada en la industria pesada.
Traducciones

Vizcaya

Biscay

Vizcaya

Biscaia

Vizcaya

SFBiscay (Spanish province)
el Golfo de Vizcayathe Bay of Biscay
Ejemplos ?
Será probable que en la asamblea general fundadora tengan representación digna, además de muchos pueblos de Gipuzkoa y algunos de Nabarra y de Alaba, todos los pueblos de Bizkaya.
Lo segundo que habéis de perdonarme es el que os haya dirigido la palabra en idioma extranjero, pues que el contarse entre vosotros bizkainos que desconocen el patrio me ha obligado a ello. Y ahora, gritad conmigo: ¡Viva la independencia de Bizkaya!
La primera la habéis visto indicada en la Advertencia, donde digo: "Del radical extravío que ha experimentado el espíritu bizkaino, merced a las exóticas ideas de los bizkainos más influyentes, testigo ha sido el presente siglo: en esta época ya no se habla una vez de independencia, y así en la adversidad como en la fortuna, Bizkaya ha de pensar y sentir como siente y piensa la nación española...
Ni se os oculta, seguramente, cómo el infortunio de Bizkaya sobrepuja a toda ponderación, si observamos el olvido y desamparo, mejor aún, el menosprecio y la saña de que, en medio de su desgracia, es objeto por parte de sus hijos esta nación desdichada.
Y si repasáis las hojas de sus respectivos órganos periódicos, ¿no veis cómo están atestados de especies y frases y artículos enteros que sólo un espíritu antibizkaino (antibizkaino por malicia, por conveniencias o por lo que fuere) puede producir? ¡Pobre Bizkaya, si tu destino estuviese a merced de esos partidos españolistas que te van carcomiendo las entrañas!
¡Pobre Bizkaya, si la Divina Justicia no hubiese envainado ya la espada con que tan duramente está castigando acaso tus pasadas culpas, y no hubiese sonado en la Providencia la hora de tu restauración!
Tres trabajos se presentaron desde el primer día ante mis ojos: estudiar la lengua de mi Patria, que desgraciadamente me era en absoluto desconocida, su historia y sus leyes; y en segundo lugar, proporcionar a los compatriotas que no poseyeran el Euskera, por medio de la publicación de una Gramática, el medio de aprenderlo, e instruirlos, mediante algunos libros, y un periódico, en la historia y la política patrias; y como síntesis de todos estos trabajos, la extirpación del extranjerismo e implantación del patriotismo, uniendo a los hijos de Bizkaya bajo una sola bandera, la inmaculada bandera de la tradición, a fin de alcanzar la fuerza necesaria para sacudir el yugo de la esclavitud y digna y vigorosamente restaurar la Patria.
Pero (tenedlo entendido, hijos de Bizkaya) si tan triste caso llegara, juro, al dejar el suelo patrio, dejaros también un recuerdo que jamás se borre de la memoria de los hombres.
Y no atribuyáis a soberbia lo que sólo sería efecto del intenso dolor que me causaría el envilecimiento de los bizkainos y la muerte de mi Patria; yo no quiero nada para mí, todo lo quiero para Bizkaya; ahora mismo, y no una sino cien veces, daría mi cuello a la cuchilla sin pretender ni la memoria de mi nombre, si supiese que con mi muerte había de revivir mi Patria.
Efecto de esa pasión es el que la impresión de la Gramática, cuyo original en su esqueleto o borrador ha muchos años estaba terminado, se suspendiera apenas comenzó, y el que la proyectada sociedad bizkaina, cuyos estatutos hace tres años fueron redactados, no se haya todavía constituido. Unos cuantos folletos y el opúsculo Bizkaya por su Independencia es cuanto mi pluma hasta el presente ha dado a la publicidad.
Si se lo preguntáis a los prohombres de esos ocho partidos, y más como la respuesta ha de ser pública, todos os contestarán que son acérrimos fueristas y cada uno de ellos os dirá que su respectivo partido es el más amante de Bizkaya, el más entusiasta y sincero defensor de sus derechos e intereses.
Farsa digo y repito: farsa y no error es el vicio que caracteriza a esos partidos cuando, alardeando de amar Bizkaya, no hacen otra cosa que ultrajarla y ofenderla o cuando menos desampararla: porque, prescindiendo del punto de vista que puede decirse teórico, bajo el cual desde el primer momento del juicio quedan los ocho partidos convictos de españolistas y cinco de ellos de anticatólicos, y descendiendo a la esfera de los hechos, porque hay un refrán en el idioma que hablo que dice "obras son amores y no buenas razones", respondedme, después de hojear las historias de todos y cada uno de esos partidos: ¿las halláis limpias?