Beltrán de la Cueva

Cueva, Beltrán de la

 
(m. 1492) Noble español, favorito de Enrique IV de Castilla. Se le atribuía la paternidad de la princesa Juana la Beltraneja; sin embargo, a la muerte del rey, luchó contra esta y a favor de Isabel.
Ejemplos ?
Los galanes victoriosos se opondrán reciamente. —Pues don Beltrán de la Cueva aun se está tan en sus trece, que diz que hasta el mismo Rey le hará campo, aunque le pese.
n medio de un aposento que el rey Enrique eligió para secreto teatro de sus comedias de amor, él y Beltrán de la Cueva, a quien con prisa llamó, están; don Beltrán en pie, y él tendido en su sillón.
De ambas las tropas que aguardan el duro y próximo trance, hablan en voces secretas ambos los jefes audaces; uno es Beltrán de la Cueva, del otro nada se sabe, sino que con treinta lanzas con don Beltrán hizo parte.
Así Beltrán de la Cueva le hablaba a este personaje, y el flamenco respondía con razones semejantes: Oyóse en esto el tumulto de pífanos y atabales, y vióse la polvareda que por el campo adelante envuelve a los que se acercan tras los pendones Reales, que acabados los torneos, a Madrid vuelven triunfantes.
En 1461 la influencia de Beltrán de la Cueva en la corte se vio consolidada al entrar a formar parte del Consejo del rey, desplazando a Juan Pacheco, marqués de Villena, como privado de Enrique IV, desencadenando una importante reacción de buena parte de la nobleza.
El sepulcro fue mandado construir por Beltrán de la Cueva, valido de Enrique IV de Castilla y primer duque de Alburquerque, para su hermano el obispo don Gutierre de la Cueva, que ocupó la silla episcopal de Palencia y con ello fue conde de Pernía, muerto en 1469.
A comienzos de 1464 el rey Enrique IV le entrega la alcaidía de Jimena de la Frontera, que había sido tomada en rebeldía por Esteban Villacreces, cuñado del señor de la villa Beltrán de la Cueva.
Nació en 1499 en el Castillo de Cuéllar, propiedad de su padre, Francisco Fernández de la Cueva, II duque de Alburquerque, y por ello fue hermano de Beltrán de la Cueva y Toledo, III duque, y nieto de Beltrán de la Cueva, I duque y valido de Enrique IV de Castilla.
En el siglo XV Enrique IV entregó la villa como regalo a su favorito don Beltrán de la Cueva (de ahí el lema del escudo de la villa: " Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can ").
El nuevo monarca Enrique IV de Castilla celebró las primeras Cortes de su reinado en la villa, y se la compró a su hermanastra por 200.000 doblas de la banda en concepto de dote para entregársela a su valido Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque y Gran Maestre de la Orden de Santiago en 1464.
En la actualidad, la mayor parte del conjunto se conserva en la Hispanic Society of America (Nueva York), donde se asegura que se trata de una de las esculturas renacentistas más impresionantes de su colección, aunque también se conservan fragmentos del sepulcro en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid y en la catedral de Segovia. Beltrán de la Cueva...
En el primer tercio del siglo XV fue donado a don Álvaro de Luna, y posteriormente Enrique IV de Castilla se lo compró a su hermanastra la infanta Isabel para entregárselo a su valido Beltrán de la Cueva, a cuyos descendientes pertenece en la actualidad.