Bailén

Bailén

 
Mun. de la prov. española de Jaén; 17 481 h. Industria alimentaria.
Ejemplos ?
Los pilares que sostienen sus cuatro puertas están adornados de un león de bronce destrozando un águila, y hacen alusión a los nombres que llevan aquéllas, que son Bailén, Vitoria, San Marcial y Albuera.
Significaba ser vencedor del Capitán del siglo; ser soldado de Bailén y Zaragoza; ser defensor de la historia, de la tradición, de la fe antigua; mantenedor de la independencia de las naciones; paladín de Cristo; cruzado de la libertad.
¿Qué español al pronunciarlo no siente arder en su pecho el volcán del entusiasmo? ¡Bailén!... La más pura gloria que ve la historia en sus fastos y el siglo presente admira, sentó su trono en tus campos.
¡Bailén!... En tus olivares tranquilos y solitarios, en tus calladas colinas, en tu arroyo y en tus prados, su tribunal inflexible puso el Dios tres veces santo, y de independencia eterna dio a favor de España el fallo.
Nuestros padres demostraron al mundo que el coloso era vencible: Bailén fue anterior a Leipzig: Zaragoza sirvió de ejemplo a Moscú.
Y el ave americana Soltó de nuevo el turbulento vuelo, Cruzando rauda la extensión vacía ¡Y fue a buscar al águila francesa Entre el estruendo de la lid bravía! Bailén la vio severa Entre el tropel de la legión bizarra Que el suelo de la Patria defendía; ¡Y la marca sangrienta de su garra Quedó estampada en la imperial bandera Conocida de valles y montañas, Que las lindes de un mundo había borrado Sembrando glorias y abortando hazañas!
Así, en el estrecho término de pocos meses, se vio al vencedor de Bailén coronado de oliva en el alcázar y embestido por el populacho; después encausado y, finalmente, colocado a la cabeza del Consejo de Regencia.
Vosotros podéis salvar a la Patria, como la salvasteis, con el Rey a la cabeza, de las hordas mahometanas y, huérfanos de Monarca, de las legiones napoleónicas. Antepasados de los voluntarios de Alpens y de Lácar, eran los que vencieron en las Navas y en Bailén.
Harto indignado, aunque joven, esta espada escolté yo, cuando a Murat la entregaron en infame procesión, pero si llevó la espada, la gloria eterna quedó, más durable que el acero de la alta fama en la voz. Y en vez de tal prenda, España supo añadir, ¡vive Dios!, al gran nombre de Pavía el de Bailén, que es mayor.
He aquí la angustiosa nueva, y el conjunto que de pronto causó en la noble Sevilla tan impensado trastorno. III - La victoria ¡Bailén!...
¡Viva el emperador!» Así en infernales voces los invencibles, que hollaron, sembrando exterminio y muerte, la Europa del Neva al Tajo, las silenciosas cañadas y los fecundos collados de Bailén, al sol naciente, con gozo infernal turbaron, de clarines y tambores, de armas, cañones y carros, relinchos y roncos gritos tormenta horrenda formando, mas sin saber que una tumba era el espacioso campo, por donde tan orgullosos osaban tender el paso.
La espada que blandiera Bolívar en Junín, y Sucre en Ayacucho, con toda heroicidad, fue tu espada que un día se hiciera eternidad en Bailén y Numancia, Lepanto y San Quintín!