Azorín


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Azorín

 
(1873-1967) Seudónimo de José Martínez Ruiz, prosista español de la generación del 98. Fue diputado conservador y subsecretario de Instrucción Pública. Su gran obsesión es la tragedia del tiempo inexorable que sigue su camino hasta la muerte. Caracterizan su estilo el empleo de la palabra justa y la frase corta. Escribió algunas novelas psicológicas. Sus personajes son en buena parte autobiográficos: La voluntad (1902), Antonio Azorín (1903). En algunas de sus obras acusa influencias de Maeterlinck y Rilke. Sus mejores logros están en saber captar la realidad española en sus paisajes, pueblos y gentes: Los pueblos (1905), La ruta de Don Quijote (1905). Como crítico literario revalorizó a los clásicos con un estilo totalmente opuesto a la erudición acartonada: Lecturas españolas (1921), Al margen de los clásicos (1915).
Ejemplos ?
Carreter señala al respecto que «la obra fracasó porque el público y la crítica fueron ciegos para comprender sus importantes novedades» y agrega que Azorín fue el único que supo valorar las primeras obras del dramaturgo.
Igualmente, con el seudónimo Pablo Neruda suscribía sus poesías el vate chileno cuyo nombre legal fue Neftalí Reyes. Otro famoso seudónimo fue Azorín, el de José Martínez Ruiz, el autor de Los pueblos y de tantos otros ensayos.
Premio Ciudad de Barcelona 1982 por Bélver Yin Premio Internacional de Novela Plaza & Janés 1990 por El efecto Doppler Premio Azorín 1997 por El último banquete Premio Internacional Barcarola de Poesía 2003 por Las noches rojas Finalista del Premio Fundación José Manuel Lara 2004 con Las trece rosas Premio Anagrama 2009 por Las experiencias del deseo.
1953: Jim Lightbody, atleta estadounidense. 1962: Charles-Jean de la Vallée Poussin, matemático belga. 1967: Azorín (José Martínez Ruiz), escritor español (n. 1873).
Albert Boadella, Aurora Bautista, los tres miembros del Tricicle (Carles Sans, Joan Gràcia y Paco Mir), Carme Elías, Marina Gatell, Laia Marull, Jordi Mollà o Montse Guallar, Xavier Albertí, Paco Azorín, Ramon Ivars, Isidre Prunés, Montse Amenós, Bibiana Puigdefàbregas, Anna Alcubierre, son sólo algunos ejemplos.
Ha de reconocerse asimismo la labor editorial de la Residencia, pues allí aparecieron las Meditaciones del Quijote de Ortega y Gasset en 1914, los Ensayos de Miguel de Unamuno y notables obras de Azorín, Cambó, González Hontoria, Antonio Machado, Eugenio d'Ors, Federico de Onís, Emilia Pardo Bazán y Antonio de Zulueta.
Patentó diversos artilugios, entre ellos un misil. Quedó inmortalizado en la novela "La Voluntad", de Azorín. Acisclo Díaz (1837-1887), músico, creó la banda de niños del hospicio Casa de la Misericordia.
En 1908 algunos de los representantes de la generación del 98, Azorín, Unamuno y Baroja, llevan una corona de flores a su tumba, homenaje que significa su redescubrimiento y la identificación del grupo con el pensamiento de Larra y su preocupación por España.
El Capitán General de Cataluña, Luis de Santiago, siguiendo las directrices del ministro de la Gobernación De la Cierva, proclamó el "estado de guerra", a lo que se opuso el gobernador civil, Ángel Ossorio y Gallardo, que dimitió de su cargo (su sustituto, Evaristo Crespo Azorín, no llegará a Barcelona hasta el 6 de agosto).
En una segunda etapa madrileña empieza a publicar en Revista Nueva y La Vida Literaria, además de afrontar la dirección de El Álbum de Madrid; se relaciona con Pío Baroja, Azorín, Ramiro de Maeztu, Valle-Inclán, Jacinto Benavente, Mariano Miguel de Val, Salvador Rueda, Amado Nervo y el mismísimo Rubén Darío.
Envío ¡Oh tú, Azorín, que de la mar de Ulises viniste al ancho llano en donde el gran Quijote, el buen Quijano, soñó con Esplandianes y Amadises; buen Azorín, por adopción manchego, que guardas tu alma ibera, tu corazón de fuego bajo el recio almidón de tu pechera —un poco libertario de cara a la doctrina, ¡admirable Azorín, el reaccionario por asco de la greña jacobina!—; pero tranquilo, varonil—la espada ceñida a la cintura y con su santo rencor acicalada—, sereno en el umbral de tu aventura—.
¡Y este alma de Azorín..., y este alma mía que está viendo pasar, bajo la frente, de una España la inmensa galería, cual pasa del ahogado en la agonía todo su ayer, vertiginosamente!