Aventino

Aventino

 
Una de las siete colinas que se alzan cerca del Tíber y que quedaban comprendidas en el recinto de la antigua Roma.
Ejemplos ?
Oprimido el pueblo con un gobierno tan tiránico, y principalmente con el peso de las deudas y usuras, sufriendo igualmente con la continuación de las guerras, el tributo y la milicia, se amotinó y acudió armado al monte Sacro y al Aventino, donde eligió para su gobierno tribunos de la plebe y estableció varias leyes; no teniendo otro fin más feliz las discordias de uno y otro bando que la segunda guerra Púnica.
Los pobres diablos no saben historia. Ignoran que la primera huelga general fue la retirada del pueblo romano al Monte Aventino. Q.-Los obreros hacen bien, en luchar por el triunfo de la justicia.
El saber esto es de más provecho que averiguar si el monte Aventino está fuera de la ronda, como este mismo afirmaba, dando dos razones: o porque la plebe se retiró a él, o porque consultando Remo en aquel lugar los agüeros, no halló favorables las aves, diciendo otras innumerables cosas que, o son fingidas, o semejantes a ficciones; porque aunque les concedas escriban estas cosas con buena fe y con riesgo de su crédito, dime: ¿qué culpas se enmendarán con esta doctrina?
De la sucesión del reino de los israelitas después de los jueces CAPÍTULO XXI. Cómo entre los reyes del Lacio, el primero, Eneas, y el duodécimo Aventino, fueron tenidos por dioses CAPÍTULO XXII.
Que de su hermano más moderado, Ácrota, el cetro pasa al fuerte Aventino, el cual, en el que había reinado, 620 en ese mismo monte yace depositado y atribuyó su vocablo a ese monte.
— No anidaban del Aventino en la gloriosa cima, emblema de una raza gigantea, las águilas de Júpiter Tonante, sino en mansa, blanquísima bandada, las palomas de Venus Citerea!
Los siete montes romanos lloro y fuego los hundía; en el grande Capitolio suena muy gran vocería, por el collado Aventino gran gentío discurría, en Cabalo y en Rotundo la gente apenas cabía; por el rico Coliseo gran número se subía.
Irritado el pueblo con estas crueldades, y, principalmente viéndose oprimido con los gravámenes de las deudas públicas y de las usura sufriendo y soportando a un tiempo con la ocasión de las continuas guerras la malicia y el tributo, acudió, armado al monte Sagrado y al Aventino, y entonces estableció para la defensa de sus derechos tribunos de la plebe y otras leyes, poniendo fin a las discordias y debates que reinaron entre ambos partidos la segunda guerra púnica.» ¿Para qué me detengo, pues, en escribir tantos sucesos, o para qué molesto a los que los hubieren de leer?
Cómo entre los reyes del Lacio, el primero, Eneas, y el duodécimo Aventino, fueron tenidos por dioses En el Lacio, después de Eneas, a quien hicieron dios, hubo once reyes, sin que a ninguno de ellos constituyesen por dios; pero Aventino, que es el duodécimo, habiendo muerto en la guerra y sepultándole en aquel monte que hasta la actualidad se llama Aventino, de su nombre, fue añadido al número de los dioses, que ellos asimismo se formaban, aunque hubo otros que no quisieron escribir que le mataron en la guerra, sino dijeron que no pareció, y que tampoco el monte se llamó así de su nombre, sino por la venida de las aves, le pusieron Aventino.
Extiéndense estos tiempos desde Proca, rey de los latinos, o desde su antecesor Aventino, hasta Rómulo, rey ya de los romanos, o también hasta los principios del reinado de su sucesor Numa Pompilio, pues hasta este tiempo reinó Esequias; rey de Judá.
El tenor, el cómico de primera, acabó por ponerse malo de la garganta con la humedad, y por lo que abusaba de él la empresa. La gacetilla bramó; los abonados amenazaron con retirarse al monte Aventino (en el Círculo de recreo).
En pos de ellos ostenta en el campo su carro decorado con palmas y sus vencedores caballos el hermoso Aventino, hijo del hermoso Hércules, llevando en su escudo la empresa paterna, la Hidra ceñida de cien serpientes.