Aristófanes


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Aristófanes (Aristophánēs)

 
(446-385) Comediógrafo griego. Satirizó duramente a sus enemigos políticos. Admiró a Esquilo y atacó a Sófocles. Trató en sus comedias temas de actualidad con un tono humorístico y satírico. Escribió unas 40 comedias, pero no todas se han conservado. Destacan: Los convidados (427), sátira social; Los caballeros (424), sátira de la democracia ateniense; Lisístrata (411), comedia procaz, Las Termoforias (411) y Las ranas (405), en las que satiriza a Eurípides. Sus obras reflejan su visión tradicional de la vida y su temperamento crítico, el dominio del diálogo y de los diversos estilos.
Traducciones

Aristófanes

SMAristophanes
Ejemplos ?
Al terminar de hablar Sócrates llovieron sobre él las alabanzas, pero Aristófanes se disponía a hacer algunas observaciones porque Sócrates en su discurso había hecho una alusión a una cosa que él había dicho, cuando de repente se oyó mucho ruido en la puerta exterior y fuertes golpes redoblados en ella; al mismo tiempo se pudieron distinguir voces jóvenes que debieron haber bebido más de lo conveniente y la de una tocadora de flauta.
¿Cómo te las has arreglado para en vez de sentarte al lado de Aristófanes o de algún otro de los que bromean te encuentro al lado del más bello de la compañía?
Desde el primer momento me di cuenta de que Sócrates era mucho más animoso que Laches; vi también que allí, como en Atenas, marchaba arrogante y con desdeñoso mirar, para hablar como tú, Aristófanes.
No queremos decir con esto que un siglo sea mejor que otro y que nuestras costumbres sean preferibles a aquéllas, por más que nos fuese fácil hallar razones en apoyo de esta opinión; pero como quiera que no nos sea posible entrar simultáneamente en dos cuestiones diversas, nos contentaremos con decir lo que únicamente hace a nuestro propósito: que las costumbres varían; que el pudor va a más en las sociedades con su edad, así como en los individuos; y que solamente se halla oculto aún o perdido ya en la infancia y en la vejez. Aristófanes y la antigua Grecia carecen de él, porque aquélla era la infancia de la sociedad europea de entonces.
"Discurso sobre la tragedia", en su traducción de Sófocles, Edipo tirano, 1793. "Discurso sobre la comedia", en su traducción de Aristófanes, El Pluto, 1794.
Él, casi junto con el afamado Román Jakobson, influyó y realizó la función poética de la lengua; Él, casi junto con Lukács, aplicó métodos científicos al estudio de la obra de arte en general y de la literaria en lo particular; Él, casi junto con André Bretón, hizo de la materia de los sueños, su obra narrativa; Él, casi junto con Pirandello, fue encontrado por sus personajes; Él, casi junto con Saussure, Charles Bally y Rodolfo Lenz, avizoró que la gramática ni es arte ni nos enseña a hablar y a escribir, sino una manifestación científica para la descripción y explicación de una lengua; Él, de sus múltiples padres; Aristófanes...
Para un Sócrates un Anito, un Melito: en no existiendo estos antifilósofos, ¿quién acusara al maestro? Para un Sócrates un Aristófanes: sin este poeta-histrión, ¿quién se burlara de las virtudes?
Sufrimiento es filosofía: Sócrates sabe sufrir; ni las injurias de Aristófanes le irritan, ni el molino de Xantipa le saca de sus quicios, ni la precipitación de los treinta tiranos le exaspera.
El primer satírico de quien, rastreando en la oscuridad de los tiempos, hallamos fragmentos, es Aristófanes, que en sus Nubes, sátira dialogada e informe, más bien que comedia, se propuso ridiculizar nada menos que a uno de los primeros filósofos de la antigüedad, el divino Sócrates.
Allí acudía la juventud de Grecia a escuchar en las academias, el liceo y el pórtico las austeras lecciones de la moral, y no muy lejos se levantaban teatros magníficos para declamar, con el auxilio de la música, las grandes obras de Esquilo, Sófocles y Eurípedes, que alternaban con las del atrevido Aristófanes, a quien Menandro siguió después para oscurecer la gloria de cuantos le habían precedido.
Nadie se opondrá a tu voto, Eryximacos, dijo Sócrates; yo, desde luego, no, y eso que hago profesión de no saber más cosa que del Amor; ni tampoco Agatón, ni Pausanias, ni Aristófanes seguramente, que por entero está consagrado a Venus y Baco.
En estos dramas Calderón mostró diestramente que no ignoraba las reglas, bien que en otras muchas Comedias se acomodase al gusto reynante del pueblo: como Aristófanes, Plauto, Terencio, Moliere, Goldoni, y todos los que se citan por modelos, escribieron la mayor parte de las suyas para el vulgo.