Apuleyo


Búsquedas relacionadas con Apuleyo: Lucius Apuleius, Ovidio
Traducciones

Apuleyo

SMApuleius
Ejemplos ?
De la impiedad de Porfirio, que sobrepujó aún el error de Apuleyo ¿Cuánto más tolerable y humano fue el error de Apuleyo...
APULEYO EL ASNO DE ORO (LAS METAMORFOSIS) Traducción española de Jacinto de la Vega y Marco Valencia-Madrid, s.a. (¿1909?) LIBRO NOVENO Así armaba sus manos contra mí el desalmado verdugo.
Y es que el chismoso matalascallando, mosquita muerta, ha logrado la atención de sus congéneres con argucias humorísticas que se toman el aire de alta sátira y han encontrado apoyos comerciales que los imponen, aunque sus intentos no lleguen ni a caricaturas (¿Sabrán de Petronio 66; Apuleyo, 158; Boccaccio, 1353; Villón, 1463; Rabelais, 1532, 1534, 1546, 1564; Quevedo, 1626, 1627, 1648; Villiers de l’Isle-Adam, 1886; Jarry 1896, 1911 o Joyce, 1922; por citar algunos, según obligan las serias jerarquías investigativas ?).
Frontino de Aquœductibus; á A. Gelio; á Apuleyo; á Macrobio; á Suetonio, y á otros así Poetas como Oradores de la antigüedad. Dexó también algunas disertaciones, como el libro de Triclinio Romano, y el suplemento y explicacion á la inscripción de la columna Rostrata de C.
APULEYO EL ASNO DE ORO (LAS METAMORFOSIS) Traducción española de Jacinto de la Vega y Marco Valencia-Madrid, s.a. (¿1909?) LIBRO DÉCIMO No sé lo que ocurrió más tarde con mi dueño, el jardinero.
Si entre los demonios, a los que dioses son superiores, hay algunos buenos, con cuyo favor pueda el alma hombre llegar a obtener la verdadera felicidad CAPITULO III. Lo que atribuye Apuleyo a los demonios, a quienes, sin quitarles la razón, no les concede virtud alguna CAPITULO IV.
Que los platónicos dicen que los poetas han infamado a los dioses con sus ficciones, haciéndolos combatir entre sí, siguiendo contrarias opiniones, siendo este oficio propio de los demonios y no de los dioses CAPITULO VIII. Cómo define Apuleyo Platónico los dioses celestiales, los demonios aéreos y los hombres terrenos CAPITULO IX.
Lo que atribuye Apuleyo a los demonios, a quienes, sin quitarles la razón, no les concede virtud alguna ¿Cuál es, pues, la diferencia que se supone entre los demonios buenos y los malos, supuesto que tratando generalmente de ellos el platónico Apuleyo, y diciendo tantas particularidades de sus cuerpos aéreos, no expresó cosa alguna de las virtudes del alma, de las cuales debieran tener si fueran buenos?
Luego el uno ligó, dice, y el otro no desligó, con lo cual, añade, se da a entender que la teúrgia sirve así para hacer bien como para hacer mal, y que tanto los dioses como los hombres están sujetos también a la disciplina y padecen las perturbaciones y pasiones que Apuleyo comúnmente atribuye a los demonios y a los hombres, aun: que distingue a los dioses de los hombres por la elevación del lugar etéreo y confirma, por lo que hace a esta distinción, la sentencia de Platón.
Que los platónicos dicen que los poetas han infamado a los dioses con sus ficciones, haciéndolos combatir entre sí, siguiendo contrarias opiniones, siendo este oficio propio de los demonios y no de los dioses Si alguno dijere que los dioses fingidos por los poetas, aunque no muy distantes de la verdad, que tienen odio o amor a algunos hombres, no son absolutamente del número de todos los demonios, sino de los malos, de quienes dijo Apuleyo que corrían tormenta con las borrascas de su ánimo por las procelosas ondas de sus pensamientos...
Aun el mismo Apuleyo, con los demás, confiesa que el hombre es animal terrestre, quien, no obstante, es, sin comparación, más excelente, y se aventaja a los animales acuáticos, aunque prefiera Platón las aguas a la tierra; para que así entendamos que cuando se trata del mérito y dignidad de las almas, no debemos guardar el mismo orden que vemos hay en los grados de los cuerpos, sino que es posible que una alma mejor habite en cuerpo inferior y una peor en cuerpo superior.
Y el mismo Apuleyo ¿qué halló que alabar en los demonios sino la sutileza y firmeza de sus cuerpos y el lugar elevado donde habitan?