Ejemplos ?
La señora Catalina entraba y salía procurando huir del tremendo espectáculo; la Florina y Antonia la Salpullío gimoteaban secándose los ojos con el pico del delantal; en el umbral de la habitación, algunos vecinos piadosos fumaban en la antesala esperando el fatal momento y entreteniendo la lúgubre espera poniendo orden en la marcha del Gobierno y dando solución a los más grandes conflictos internacionales.
Y el Alférez Marcial Rodríguez de Quesada pidió solar para sí y para Antonia de Ribera, su cuñada, y para Florencia de Castro; y para Nicolás de Acosta; y para Paula y María Pumanejo; y para María Juana de la Concepción; y para Joseph Domínguez; y para Silvestre de los Reyes.
El 4 de Junio del antedicho año de 1747, á las nueve de la mañana, entró en la Catedral doña Antonia Peñaranda, mujer del abogado don Pedro Echevarría.
5 Doña Ana Gaete 6 Don Juan de Noia 7 Don Vicente de la Cruz 8 Doña Josefa Artiaga 9 Don Francisco Cienfuegos 10 Don José Antonio Cienfuegos 11 Don Ignacio de Opazo 12 Don Dionisio de Opazo 13 Don Javier Cristi 14 Don Tomás del Pozo 15 Don Juan Esteban Cruz 16 Doña Magdalena Azócar 17 Don Francisco de Olivares 18 Don Claudio de Olivares 19 Don Ignacio Zapata 20 Don Carlos Saravia 21 Don Pedro Aceitua 22 Don Roque Vergara 23 Don Francisco Urra 24 Don José Silva 25 Don Mateo de Vergara 26 Doña Antonia vda.
Era doña Antonia sobrina del famoso tribuno Madariaga, que á la sazón ejercía en Caracas fructuosa propaganda doctrinaria en favor de la república, y al comunicarle uno de sus deudos la noticia del casorio, con- testó eic carta que existe hoy en poder del historiador don Diego Barros Arana:— -¿Se han vuelto ustedes locos?
Cuéntase del arzobispo-virrey, y aun creemos haberlo leído en la Vida de la madre Antonia, fundadora de nazarenas, que cuando le presentaron la real licencia para la erección del monasterio dijo: «¡No en mis días!, que las nazarenas son malas para beatas y peores para monjas».
Antonio Pérez Izaguirre Augusto Rodas Valle Santiago Valladares Velásquez José Mateo Sierra Fonseca DEPARTAMENTO DE FRANCISCO MORAZÁN: René Sagastume Castillo Antonia Velásquez de Flores Dora Argentina Henríquez Girón J.
14 Carece de signos de admiración. 26 CELESTINA Es excusado el ruego; di a su merced que entre luego. ANTONIA Voy volando. CELESTINA No se va esto mal trazando: a esta moza acomodé en casa desta señora con título de sobrina, porque es bonita y ladina; y un galán, que a su ama adora, me la hizo echar por espía en su casa, y como ha sido también de las que han creído mi fingida hechicería, yo apuesto que su ama ahora venirme a ver determina por mágica o adivina.
Las compañeras de trabajo de Antonia la miraban compasivamente, y de tiempo en tiempo, entre la algarabía de las conversaciones y disputas, se cruzaba un breve diálogo, a media voz, entretejido con exclamaciones de asombro, indignación y lástima.
Finalmente, un grupo de expertos, encabezado por la Premio Nacional de Arquitectura, Antonia Lehman, elaboró una completa propuesta para una Nueva Política de Desarrollo Urbano, que permitirá guiar las políticas públicas para tener ciudades más integradas, seguras y amigables con sus habitantes.
Era la doña Antonia señora de muchas campanillas, persona todavía apetitosa, que gastaba humos aristocráticos y tenida por acaudalada, como que era de las pocas que vestían á la moda de Lima, de donde la venían todas sus prendas de habillamiento y adorno.
Doña Antonia no era de las que se muerden la punta de la lengua, sino de las que cuando oyen el Domimis vohiscum no haceu esperar el et cum spiritu tuo .