Antioquía

Antioquía

 
C. de Turquía, cap. de la prov. de Hatay; 124 400 h. Fue una de las c. más populosas de la Antigüedad. Cap. de los Seléucidas, pasó al Imperio romano en el 64 a C.
Traducciones

Antioquía

SFAntioch
Ejemplos ?
¿Qué hacía París, que no hubieran hecho Babilonia, Antioquía, Síbaris, Roma y tantas otras ilustres corruptoras de la antigüedad remota?
Pero Juan se separó de ellos y se volvió a Jerusalén, 14. mientras que ellos, partiendo de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia.
Por tanto, si Dios les ha concedido el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para poner obstáculos a Dios?» Al oír esto se tranquilizaron y glorificaron a Dios diciendo: «Así pues, también a los gentiles les ha dado Dios la conversión que lleva a la vida.» Los que se habían dispersado cuando la tribulación originada a la muerte de Esteban, llegaron en su recorrido hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la Palabra a nadie más que a los judíos.
A Ramla enderezó, hacia el mar torciendo, por el paso más llano y menos crudo. Llegó a Damasco al fin del sexto día, de allí siguió camino hacia Antioquía.
Había en la Iglesia fundada en Antioquía profetas y maestros: Bernabé, Simeón llamado Níger, Lucio el cirenense, Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo.
Oí frecuentemente y traté en Antioquía a Apolinar de Laodicea, y cuando me instruía en las Sagradas Escrituras, nunca le escuché su reprobable opinión sobre los sentidos de la misma»(11).
Entonces decidieron los apóstoles y presbíteros, de acuerdo con toda la Iglesia, elegir de entre ellos algunos hombres y enviarles a Antioquía con Pablo y Bernabé; y estos fueron Judas, llamado Barsabás, y Silas, que eran dirigentes entre los hermanos.
Habiendo quedado poco tiempo después vacante con la muerte del arzobispo de Valencia la dignidad de Patriarca de Antioquía, el Papa Pio V se la confirió, y entonces fue cuando dijo en público consistorio aquellas palabras tan notables en la boca de un Pontífice como él: Es, decía de nuestro Rivera, lumbrera de toda España, raro exemplo de virtud y de bondad, dechado de las costumbres y de la santidad, tanto que nos confunde con su humildad y parsimonia .
Habiendo evangelizado aquella ciudad y conseguido bastantes discípulos, se volvieron a Listra, Iconio y Antioquía, confortando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a perseverar en la fe y diciéndoles: «Es necesario que pasemos por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios.» Designaron presbíteros en cada Iglesia y después de hacer oración con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.
Por su medio les enviaron esta carta: «Los apóstoles y los presbíteros hermanos, saludan a los hermanos venidos de la gentilidad que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia.
Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia; predicaron en Perge la Palabra y bajaron a Atalía. Allí se embarcaron para Antioquía, de donde habían partido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habían realizado.
La mano del Señor estaba con ellos, y un crecido número recibió la fe y se convirtió al Señor. La noticia de esto llegó a oídos de la Iglesia de Jerusalén y enviaron a Bernabé a Antioquía.