Antiguo Testamento


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Antiguo Testamento

 
Una de las dos grandes divisiones de la Biblia. Comprende los escritos de Moisés y los anteriores a la venida de Jesucristo. La redacción original se realizó en hebreo o arameo, aunque algunos fragmentos nos han llegado a través del griego.

Testamento, Antiguo

 
bib. Parte de la Biblia que comprende los libros anteriores a la venida de Jesucristo.
Traducciones

Antiguo Testamento

V.T.
Ejemplos ?
Sólo la ceguera y el orgullo pueden hacer cerrar los ojos ante los tesoros de saludables enseñanzas encerrados en el Antiguo Testamento.
Esta especie de profecía, que esta como compuesta y mezclada de lo uno y de lo otro en los libros canónicos del Antiguo Testamento...
Jerónimo, pues, alimentó continuamente su ánimo con aquel manjar suavísimo, explicó las epístolas de San Pablo, enmendó según el texto griego los códices latinos del Antiguo Testamento, tradujo nuevamente casi todos los libros del hebreo al latín, expuso diariamente las Sagradas Letras a los hermanos que junto a él se reunían, contestó las cartas que de todas partes le llegaban proponiéndole cuestiones de la Escritura, refutó duramente a los impugnadores de la unidad y de la doctrina católica; y pudo tanto el amor de la Biblia en él, que no cesó de escribir o dictar hasta que la muerte inmovilizó sus manos y acalló su voz.
Sobre esta ley estableció todo el Occidente cristiano las pruebas en las acusaciones jurídicas, no sabiendo que lo que estaba mandado por el mismo Dios en el antiguo Testamento, no es mas que una supersticion absurda en el nuevo.
No comprende nada del drama mundial del Hijo de Dios, el cual al crimen de quienes le crucificaban opuso, en calidad de Sumo Sacerdote, la acción divina de la muerte redentora, dando de esta forma al Antiguo Testamento su cumplimiento, su fin y su sublimación en el Nuevo Testamento.
Compiló en ella la historia de las vidas de Jesuchristo y de todos los Santos de que reza la Iglesia, de María Santísima, y de los Patriarcas y Profetas del antiguo Testamento, de los Santos que se llaman extravagantes, y de muchos varones eminentes: deduxo el fruto de sus virtudes, añadiendo los hechos de otros sugetos memorables dignos de reprehensión y de castigo; y la enriqueció con diferentes discursos sobre los Evangelios de las Dominicas del año y Ferias de la Quaresma, y con la preciosa doctrina del triunfo de Jesuchristo, con que la concluyó, teniendo en todo por objeto el de facilitar á los Fieles el camino de la perfección, que era el que se habia propuesto.
Los libros del Antiguo Testamento afirman claramente en muchos lugares que la fuente verdadera de la autoridad humana está en Dios: «Por mí reinan los reyes...; por mí mandan los príncipes, y gobiernan los poderosos de la tierra»(1).
Cierto es que aun en los mismos justos del Antiguo Testamento ya inhabitó el Espíritu Santo, según lo sabemos de los profetas, de Zacarías, del Bautista, de Simeón y de Ana; pues no fue en Pentecostés cuando el Espíritu Santo comenzó a inhabitar en los Santos por vez primera: en aquel día aumentó sus dones, mostrándose más rico y más abundante en su largueza(32).
Y así el Divino Espíritu, que procede del Padre y del Hijo en la eterna luz de santidad como amor y como don, luego de haberse manifestado a través de imágenes en el Antiguo Testamento, derrama la abundancia de sus dones en Cristo y en su cuerpo místico, la Iglesia; y con su gracia y saludable presencia alza a los hombres de los caminos del mal, cambiándoles de terrenales y pecadores en criaturas espirituales y casi celestiales.
El sacerdocio y los sacrificios, las instituciones y las fiestas y casi todos los hechos del Antiguo Testamento, ¿no eran acaso la sombra de esta Iglesia?
Pero si Agar e Ismael, según la doctrina del Apóstol de las gentes, San Pablo, significaron propiamente a los hombres carnales del Antiguo Testamento, ¿por qué causa Cethura y sus hijos no han de significar y representar del mismo modo los carnales que imaginan pertenecer al Nuevo Testamento?
Así, en otra fase de desarrollo, un siglo antes, Cromwell y el pueblo inglés habían ido a buscar en el Antiguo Testamento el lenguaje, las pasiones y las ilusiones para su revolución burguesa.