Ejemplos ?
-Ante la desgracia de la quiebra, Costavilla perdió la energía y la esperanza; pero Anita Dolores, en cambio, se reveló llena de aptitudes comerciales, dispuesta, activa, resuelta a salvar la casa de cualquier modo.
Al manejar los papeles, al calcular probabilidades de liquidación, establecíase entre los dos una intimidad chancera, que se convertía de repente, por parte de Anita, en afición inequívoca.
Una linda muchacha de veinte pascuas muy floridas, con una boquita como un azucarillo, y unos ojos como el lucero del alba, y una sonrisita de Gloria in excelsis Deo, y una cintura cenceña, y un piececito como el de la emperatriz de la Gran China, y un todo más revolucionario que el Congreso, se atravesó en el camino del doctor Angulo, y desde ese instante anduvo con la cabeza a pájaros y hecho un memo. Anita Sielles, que así se llamaba la doncella, lo traía hechizado.
Precisamente acababa de saber en casa de unos amigos de Costavilla, donde solía preguntar disimuladamente por Anita Dolores, noticias alarmantes.
Basta con ver lo que está ocurriendo, por ejemplo, en los Estados Unidos, con la campaña que Anita Bryant ha llevado a cabo contra los homosexuales, y que ha llegado a rozar el llamamiento al asesinato.
Era que Anita lo estaba ya hacía algunos años; pero se teñía el pelo con un elixir en cuya composición entraba como parte integrante no sé qué ingrediente suministrado por aquel perro.
Al pobre niño no se le ocurrió entonces otra cosa que ir llamando de puerta en puerta, y a los que le preguntaban lo que deseaba, les decía con la mayor candidez: -¿Vive aquí el tío de Anita?
-Baja pronto, bramaba Barba Azul, o subo yo. -Bajo -contestó la infeliz; y luego preguntó-, Anita, hermana mía, ¿viene alguien? -Sí, veo una gran polvareda que hacia aquí avanza...
Otro mozo más fuerte cargaba con la leña, el amo le reñía menos y le pagaba algo. Harto Ángel de mendigar, se hizo arenero yendo a todas partes acompañado de Anita, la que cogía frecuentemente en brazos.
-¡Un momento, otro instante no más! -exclamó su mujer; y luego añadió-: Anita, hermana mía, ¿viene alguien? -Veo -contestó-, dos caballeros que hacia aquí se encaminan, pero aún están muy lejos.
¡Anita Dolores se casaba! El nuevo socio de Costavilla, mozo emprendedor y dispuesto, era el novio. No mortificaban los celos a Revenga; no le quitaban el sueño memorias de lo pasado...
Los hijos eran las muñecas y muñecos. Jugaban a las visitas con Anita, mi hija: -¿No sabe señora -le decía-, que a Julia, la mayora, la tengo muy grave?