Andrenio

Andrenio

 
V. Gómez de Baquero, Eduardo.
Ejemplos ?
En una entrevista realizada por José María Carretero en 1916, éste le preguntó a Antonio de Hoyos y Vinent qué era lo que más le inquietaba e interesaba a lo que contestó el autor: El gran crítico Eduardo Gómez de Baquero, Andrenio, escribió sobre su obra lo siguiente: Su temática oscila entre el cuento de terror, lo erótico y lo social.
La mayoría de sus componentes adoptaron algún sobrenombre o máscara poética: fray Diego Tadeo (Delio), José Cadalso (Dalmiro), Juan Meléndez Valdés (Batilo o Meliso), Juan Pablo Forner (Amintas), José Iglesias de la Casa (Arcadio), Gaspar Melchor de Jovellanos (Jovino), Juan Fernández de Rojas (Liseno), Andrés del Corral (Andrenio), Ramón Cáseda (Hormesindo), Pedro Estala (Damón), León de Arroyal (Cleón), Salvador de Mena (Menalio), el P.
Este Parnaso salmantino se compone de cinco poetas, que se tratan con familiaridad y mutuamente se estiman. Los tres, Liseno (Juan Fernández de Rojas), Delio (el propio Diego González) y Andrenio (Andrés del Corral) son de casa.
El crítico Eduardo Gómez de Baquero —más conocido como Andrenio— afirmó en 1917 que «el ensayo está en la frontera de dos reinos: el de la didáctica y el de la poesía, y hace excursiones del uno al otro».
Son rescatados por una flota española y juntos comienzan una larga peregrinación alegórica en diversas etapas en la Corte de España, Aragón, Francia y Roma en busca de Felisinda (la felicidad), esposa deseada por Critilo y madre de Andrenio, para al final de su vida alcanzar la Isla de la Inmortalidad.
La obra adopta la forma de una gran alegoría que abarca toda la vida del hombre, representado en sus dos facetas de impulsivo e inexperto, Andrenio (del griego ἀνήρ, ἀνδρως aner, andros: «varón», «hombre»); y el prudente y experimentado Critilo (del griego κρίνειν, κριτής o κριτικός krinein, krites o kritikos: respectivamente, «discernir», «juez», «capaz de juzgar»).
Un náufrago, Critilo, hombre experimentado, es arrojado a las costas de la isla de Santa Elena, donde conoce a Andrenio, el hombre natural, criado por un animal al margen de toda civilización, y a quien Critilo enseña a hablar.
En la Primera Parte, subtitulada «En la primavera de la niñez y en el estío de la juventud», los protagonistas Critilo y Andrenio se encuentran, cuentan sus peripecias vitales que les han llevado a conocerse en la isla de Santa Elena y emprenden viaje a España, comenzando por la Corte.
Además de la alegoría, para tramar esta obra se sirve del ciclo de peregrinación de la novela bizantina, y de su construcción en serie episódica, por la multitud de peripecias y aventuras que sufren los personajes y de la estructura de novela picaresca por la visión satírica de la sociedad de sus personajes principales, Critilo, hombre juicioso que personifica el desengaño, y Andrenio, hombre natural que representa la inocencia y los impulsos primitivos.
Esta se hace presente ya en los dos protagonistas medulares, Andrenio-Critilo, y recorre toda la obra, desde los distintos comportamientos que ante determinadas situaciones tienen cada uno de los protagonistas, hasta la abundancia de periodos bimembres en frases e incluso en la figura literaria de la anfibología.
El nombre de Andrenio procede del griego aνηρ, aνδροs «hombre», que simboliza al hombre instintivo e inexperto, que se deja arrastrar por sus inclinaciones naturales.
Aunque El Criticón se plantea como una novela bizantina en la que los dos protagonistas buscan el encuentro con Felisinda (la Felicidad), la búsqueda de la mujer de Critilo y madre para Andrenio, pronto se descubre un imposible.